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El INAH pone en duda el hallazgo de una ciudad maya en Yucatán

Jueves 12 de Mayo, 2016
«Carece de seriedad.» Así se manifestaba el coordinador nacional del Instituto Nacional de Arqueología e Historia de México respecto al hallazgo, por parte de un adolescente, de una ciudad maya en el sureste de México.
En las fotografías vía satélite el estudiante halló una ciudad maya

La noticia que avanzábamos hace un par de días, relativa al doble descubrimiento de un patrón en la construcción de ciudades mayas y la posterior deducción de una de esas acrópolis en la península de Yucatán, en el sureste de México, gracias a las imágenes de satélite proporcionadas por la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por su sigla en inglés), ha levantado una agria polémica en círculos académicos.

Según un periódico canadiense, William Gadoury, de 15 años, dio con una ciudad maya a la que bautizó como “ciudad de fuego” mientras revisaba imágenes de satélite desde su computadora.

Hoy mismo una fuente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha declarado a la agencia Efe de noticias que no pueden “avalar la existencia de esta ciudad, ni la información presentada de este niño”. Y, añadió, que “todos los días se registra una nueva zona arqueológica, nuevos sitios que no están abiertos al público”.

El coordinador nacional de Arqueología del Instituto, Pedro Francisco Sánchez, destacó que la teoría del canadiense carece de seriedad, ya que no se sabe qué escala está empleando para que coincidan las constelaciones con los asentamientos y reconoce que ni siquiera se está “tomando en cuenta” su presunto hallazgo por carecer de fundamento científico.

Gadoury, que ya era un apasionado de la civilización maya, se dio cuenta de que la situación de estrellas en distintas constelaciones correspondía con el emplazamiento de 117 conocidas ciudades mayas.

El joven advirtió que en el caso de una constelación de tres estrellas, sólo dos astros se correspondían con otras tantas ciudades, por lo que empezó a investigar si la tercera podía ser una urbe todavía no descubierta por los arqueólogos.

Hay que hacer notar que, en efecto, la civilización maya ha demostrado un profundo conocimiento astronómico y matemático en todas sus construcciones. En esa línea se ha posicionado, precisamente, el presidente de la Sociedad Astronómica de México y académico del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Alejandro Farah por lo que, con independencia del método empleado por el adolescente para deducir el emplazamiento de la Ciudad de Fuego, hay una evidencia flagrante de que «algo» está allí. Como Galileo, Gadoury ya ha sido condenado y... sin embargo se mueve.

 

El trabajo de José Antonio Belmonte, doctor en ciencias físicas y astrofísica por la Universidad de la Laguna y coordinador de proyectos del Instituto de Astrofísica de Canarias, además de ser una de las autoridades mundiales de la denominada astroarqueonomía apunta a que muchos emplazamientos de la antigüedad están orientados a estrellas. Belmonte no da crédito a las teorías de antiguos astronautas ni civilizaciones desaparecidas, como la Atlántida, pero ello no es óbice para que haya puesto patas arriba muchas ideas clásicas del mundo arqueológico con sus tesis astronómicas. 

 

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