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Südamerika: El último refugio de Hitler

Viernes 28 de Julio, 2017
En abril de 2015 se celebraron 70 años del pretendido suicidio de Adolf Hitler. Sin embargo, no son pocos quienes creen que el líder nazi escapó indemne del búnker de Berlín. El escritor Eric Frattini ha tenido acceso a más de 2.000 páginas de documentos extraídos de los principales servicios secretos del mundo, archivos que hablan de la presunta huida de Hitler y Eva Braun a algún recóndito y discreto enclave en Latinoamérica

Se sabe, gracias a un mapa original que se conserva en la Franklin D. Roosevelt Presidential Library de Nueva York, que Hitler tenía planeada en 1941 una reorganización de todo el continente sudamericano, desde Panamá a Tierra de Fuego, una vez que sus tropas hubieran conquistado Europa. En la nueva Südamerikas Hauptlinien, ideada por los nazis, desaparecerían países como Panamá, Venezuela, Colombia y Ecuador, que se integrarían en una sola nación llamada Neuspanien. Guyana, Surinam y la Guayana Francesa quedarían unidas en una sola Guyana bajo el control de la Francia de Vichy. Perú quedaría anexionada a una gran Chile y parte de Bolivia. Paraguay, Uruguay y el resto de Bolivia desaparecerían quedando anexionadas a una gran Argentinien. Sólo Brasil continuaría manteniendo su territorio histórico. El 12 de septiembre de 1940, cuando los ejércitos del Reich ya habían conquistado Polonia, Dinamarca, Noruega, Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos y Francia, el diario The Pittsburgh Press publicaba un reportaje titulado El pie de Hitler en Sudamérica, que realmente era un extracto del libro escrito por Hermann Rauschning Hitler Speaks: A Series Of Political Conversations With Adolf Hitler On His Real Aims: «Fue en esta terraza donde, a principios del verano de 1933, estuve presente en una conversación que fue de lo más reveladora de las opiniones políticas de Hitler sobre América. Me mostró hasta qué punto sus planes eran de largo alcance, incluso entonces (…) Un destacado miembro de confianza de las SA acababa de regresar de América del Sur y Hitler le animó a participar en la conversación y le hizo numerosas preguntas. Estuvo especialmente interesado en Brasil» (ver recuadro Democracia suicida). Estaba claro desde 1933 que para Adolf Hitler y para los principales líderes del Tercer Reich el sueño del futuro, una vez conquistada toda Europa, comenzaría en Sudamérica. Hasta estas tierras llegaría supuestamente Adolf Hitler acompañado de su esposa Eva Braun y de su secretario Martin Bormann. Pero ¿cómo dio inicio esta leyenda?

DESEMBARCO EN ARGENTINA
El 17 de julio de 1945, siete días después de la rendición del U-530 en Mar del Plata, el corresponsal del Chicago Times en Montevideo (Uruguay), Vincent DePascal aseguraba: «Según una información que acabo de recibir de Buenos Aires, es absolutamente cierto que Hitler y su esposa Eva Braun, esta última vestida con ropas masculinas, desembarcaron en Argentina y se encuentran en un inmenso establecimiento alemán en la Patagonia (…) Hitler y Eva Braun habrían desembarcado de un submarino alemán no identificado, en una solitaria playa y estarían viviendo en uno de los numerosos establecimientos adquiridos para dar refugio a los dirigentes nazis cuando fracasasen sus planes de conquista mundial (…) Hay razones para creer que el Gobierno argentino puede haber tenido conocimiento de que submarinos alemanes merodeaban frente a sus costas. Ciertamente, hay suficientes simpatizantes con los nazis en Argentina que se abalanzarían ante la perspectiva dar cobijo a un símbolo viviente del nacionalsocialismo».

ALERTA EN EL FBI
 El 22 de julio de 1945, la agencia Associated Press se hacía eco de la historia y publicaba la siguiente información: «Un agente federal informó recientemente de que existían serias razones para creer que prominentes nazis pudieron desembarcar en San Julián, en la Patagonia, llevando tal vez con ellos oro en barras, joyas y otros objetos de valor que los ejércitos aliados no controlaron en su acometida final hacia Berlín. Además, un informante del Ministerio del Interior declaró que la embajada estadounidense en Buenos Aires realizaría una investigación sobre una información que apunta a que Hitler y Eva Braun se encuentran en Argentina. El citado portavoz dijo que la embajada investigará la noticia enviada por el corresponsal en Montevideo del Chicago Times, en la que afirma que la pareja llegó a una zona solitaria de la extensa costa argentina y vive ahora en una finca propiedad de alemanes en la Patagonia. Se señaló también que Argentina ha dado repetidas seguridades a los gobiernos aliados de que su territorio no será empleado para dar cobijo a los criminales de guerra». El 28 de noviembre de 1945, la Oficina de Asuntos Legales en la embajada de Estados Unidos en Montevideo envía un informe al director del FBI, J. Edgar Hoover, respondiendo a las afirmaciones sobre Hitler en Argentina aparecidas en Magazine Digest y en el Chicago Times. Hoover había sido presionado desde el Congreso para que se investigasen los rumores que circulaban sobre la presencia del Führer y de su esposa en algún punto de Argentina. Al parecer, el FBI había ordenado que su oficina en la capital uruguaya investigara a Vincent DePascal, el periodista que firmó la información en el diario estadounidense (ver recuadro Reputación en entredicho). Estaba claro que la intención del informe de la oficina del FBI en Uruguay era la de desprestigiar al periodista DePascal, que fue quien escribió sobre la posibilidad de que Hitler y Eva Braun estuvieran en Argentina para el rotativo estadounidense, pero las noticias sobre la presencia del líder nazi en Sudamérica no iban a detenerse ahí. El 17 de septiembre de 1945, la oficina del director del FBI envía un informe de carácter urgente a la oficina del FBI en la embajada de Estados Unidos en Londres y a la oficina del SIS, la inteligencia británica, en la que Hoover hace precisas referencias a la presencia de Hitler en «un Hotel de LA FALDA (Argentina)», solo que esta vez la información ha sido recogida por agentes de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) en la propia Argentina. En un punto del informe, Hoover hace referencia al matrimonio Eichhorn: «La siguiente información se obtuvo de la Sala de Guerra a través de XXXX de la OSS sobre el asunto titulado anteriormente, que a su vez la OSS recibió de XXXX. Una tal señora EICHHORN, miembro supuestamente respetable de la sociedad argentina y propietaria del más grande hotel-spa en LA FALDA (Argentina) hizo, en una fiesta en familia hace algún tiempo (exactamente cuándo o dónde no se afirma), las siguientes observaciones:

  1.  Su familia ha sido entusiasta partidaria de HITLER desde que se fundó el Partido Nazi.
  2.  Incluso antes de que los nazis llegaran al poder ella inmediatamente envió por cable todos los ingresos de su cuenta bancaria, un total de 30.000 marcos, a disposición de GOEBBELS. Esto fue en respuesta a la petición que este último le hizo de unos 3.000 o 4.000 marcos para fines propagandísticos.
  3.  HITLER nunca olvidó este acto y durante años después de llegar al poder su (se supone que se refiere a ella y a su marido) amistad con él llegó a ser tan estrecha que solían vivir juntos (sic) en el mismo hotel, con ocasión de su estancia anual en Alemania para el PARTEITAG. Se les permitía entrar en las habitaciones privadas del Führer en cualquier momento sin ser anunciados previamente.
  4.  Si el Führer en cualquier momento tuviera dificultades, siempre podría encontrar un refugio seguro en LA FALDA, donde ya habrían hecho los preparativos necesarios»…

UN HOTEL DE LUJO
El documento del FBI hace referencia a Walter Eichhorn y su esposa Ida Bonfert, y al Eden Hotel, propiedad del matrimonio en La Falda, en la provincia argentina de Córdoba. El hotel-spa había sido levantado para alojar a las familias adineradas de Argentina y Europa. Cuando se inauguró en 1898, contaba con dos plantas, amplios salones, un centenar de habitaciones y cuatro baños por planta. En las remodelaciones de años posteriores llegó a tener 38 baños, un salón comedor para más de 250 personas y un comedor auxiliar para niños y personal del servicio doméstico, salón para fiestas, sala de lectura y biblioteca, dos jardines de invierno, bar, galería cubierta y dos balcones desde los que se apreciaba el parque con miles de árboles traídos desde Europa. También poseía unas importantes caballerizas, ya que se practicaba en la zona la caza del zorro. En sus terrenos había un campo de golf de 18 hoyos, una gran piscina con aguas termales, pistas de tenis y hasta dependencias bancarias que informaban, cada día, a los importantes clientes de los movimientos bursátiles de los principales mercados europeos y de Wall Street. Todo en el Eden Hotel era lujo. Su mobiliario, sus vajillas, sus estatuas, sus fuentes, sus alfombras, sus pianos de cola e incluso las pinturas europeas que decoraban las paredes de los grandes salones donde se organizaban elegantes bailes de obligada etiqueta. Walter Eichhorn se había hecho cargo del establecimiento en 1912, pasando por sus salones y habitaciones personajes de la talla de Arturo Toscanini, el Príncipe de Gales Eduardo Windsor (futuro Eduardo VIII), Humberto II de Saboya, el Che Guevara o Albert Einstein. Se sabe que el matrimonio Eichhorn conoció a Adolf Hitler durante un viaje de estos a Múnich en 1924. Ida, la esposa de Walter, mostraba con orgullo el ejemplar número 110 de la edición numerada del Mein Kampf, que Hitler le había fi rmado de puño y letra. Ese mismo año, los Eichhorn se afiliaron al Partido Nacionalsocialista. Desde ese momento las misivas entre el matrimonio Eichhorn y Hitler fueron bastante fluidas. Se conocen al menos cuatro de ellas, casi siempre en agradecimiento por los fondos entregados por Ida Bonfert al NSDAP (Ver recuadro). ¿Es posible que se refugiaran Hitler y Braun en este establecimiento bajo el manto protector del matrimonio Eichhorn tras la derrota de Alemania? Al menos el todopoderoso director del FBI, J. Edgar Hoover, así lo creía cuando, el 13 de noviembre de 1945, envía una copia del informe redactado dos meses antes a la embajada de EE UU en Buenos Aires. El texto vuelve a centrarse en las estrechas relaciones del matrimonio Eichhorn con Hitler, y en la posibilidad de que éste encontrara refugio en La Falda, en caso necesario. ¿Exageraba el director del FBI cuando envió este documento y pidió que se investigara a los Eichhorn? No lo parece a tenor de las pruebas que demostraban la estrecha relación de los propietarios del Eden Hotel con Adolf Hitler. ¿No hubiera sido posible que Hitler, tras huir de Berlín en un avión pilotado por Hanna Reitsch, volar a Tønder en un avión pilotado por el capitán Peter Erich Baumgart, hacer escala en el puerto de Barcelona o el de Kristiansand, en Noruega, subir a bordo del U-530 o del U-977 y desembarcar secretamente en San Julián o en algún otro punto de la costa sur de Argentina, llegara hasta algún lugar controlado por los Eichhorn o por uno de sus partidarios? ... Otra de las denuncias que más atrajo la atención de J. Edgar Hoover y de sus hombres del FBI fue la relacionada con la posible presencia de Adolf Hitler en Colombia. La oficina del FBI en la Embajada de EE UU en Bogotá investigó el relato de un informador que aseguraba que el Führer estaba oculto en alguna zona cercana a la capital colombiana. Incluso hace un relato muy pormenorizado a los agentes federales enviados por Hoover para comprobar la veracidad de la información: «Hitler desembarcó desde un submarino RVZ-1048 en Bahía Honda, costa de Guajira, Colombia, en la madrugada del 19 de julio de 1945. Iba acompañado de seis hombres; dos de ellos expertos en instrumentos de precisión y radio; dos eran tenientes coroneles, uno de ellos oficial de infantería, y el otro un oficial de artillería; un hombre era un mayor del cuerpo de señales; y el último un experto en submarinos. Todos ellos fueron vestidos con ropa de civil, disfrazados de campesinos. Llevaban equipos cubiertos con hule y bolsas conteniendo dólares americanos y (…) por valor de tres millones de dólares (…) Cuando el ‘grupo’ desembarcó en Bahía Honda, ellos se encontraron con cuatro fuertes indios guajiros que les estaban esperando con el fin de guiarles a ellos y a su equipo a los lugares dispuestos. Dos agentes o los hombres de contacto llegaron con estos indios. Habían arreglado todo con antelación, y tenían caballos y un camión esperando cerca. Hitler y su escolta tenían un viaje muy arduo. Se vieron obligados a viajar de noche y a veces muy de madrugada. Finalmente, llegaron al pequeño puerto de Magdalena. Aquí, abordaron pequeñas embarcaciones de carga o barcazas y viajaron a otro puerto en el mismo Departamento.

Viajaron por camión, y de Pamplona a Bogotá fueron en un coche especial. Nunca pararon en ningún hotel de ningún tipo. Agentes de enlace, los hombres de contacto, se encargaron de conseguir el paso de los barcos, etc., y proporcionar transporte y provisiones. Camiones y otros vehículos siempre fueron abordados en lugares aislados que estaban bastante lejos de cualquier pueblo o ciudad».

OPERACIÓN NIEBLA
Puede que la historia del informador fuera verdadera o no, pero lo realmente cierto es que en la Unterseeboot no existía ninguna unidad submarina con el número 1048. El código de submarinos pasaba del U-1025, al mando del capitán Oskar Curio, al U-1051, al mando del teniente Heinrich von Holleben. En otro párrafo de la declaración de este informador a los agentes del FBI dice lo siguiente: «Solo una vez, a comienzos de 1946, cuando la Legación Rusa en Bogotá comenzó a incrementar su personal, nos temimos que los soviéticos hubieran descubierto el lugar donde estaba oculto el Führer. Nuestros temores se disiparon semanas más tarde, cuando los agentes de la GPU (Policía Secreta Rusa), frustrados en sus intentos de localizar a Hitler y a su grupo y que estaban llevando a cabo con alegría la Operación Niebla, como llamaban al plan, regresaron a Moscú desalentados. Ahora sabemos por qué la Legación Rusa en Bogotá tuvo un gran incremento de personal. Hitler era consciente de cada uno de sus movimientos. El ‘grupo’ tenía un agente encubierto entre el personal de la Legación Rusa». El informante termina asegurando: «Yo no he visto a Hitler desde el 5 de abril. Cuando retorné a la Plantación el 15 de abril estaba completamente vacía. Los equipos, los laboratorios, todo había desaparecido». El agente del FBI que toma la declaración escribe al final del documento: «El autor de la carta asegura que Eva Braun murió durante el viaje en submarino de una embolia. Desde ese día, Hitler se ha vuelto extremadamente taciturno y apático. Lo único que inflama su entusiasmo es el pensamiento de una cruzada mundial contra los Rojos o Rusos».

Lee el reportaje completo en el nº 299 de la revista AÑO CERO

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