Se encuentra usted aquí

La luz errante de Mafasca

Miércoles 24 de Mayo, 2017
Militares y vecinos de la isla de Fuerteventura se encuentran con la misteriosa luminaria, que llegó a perseguir a algunos de los testigos.
Por: Luis Javier Velasco

Pedro Javier Cerdeña García no tuvo más remedio que dar un violento frenazo para no estamparse contra una luz voladora que se encontraba en medio de la calzada. Asombrado, contempló una esfera luminosa, de color amarillo anaranjado, que se movía a tan solo unos dos metros de su pickup todoterreno. Lentamente, con afán exhibicionista, la luminaria atravesó la pista de tierra por la que circulaba Pedro.

Una vez rebasó el vehículo por la izquierda, pegó un brinco y se marchó velozmente hacia el fondo de un barranco, dando botes mientras se alejaba hacia la localidad majorera de Los Llanos de La Concepción. Justo antes de desaparecer, emitió un potente fogonazo que iluminó el barranco por completo, «como si hubiera caído un rayo», aseguraba el testigo de este incidente, acaecido una noche de noviembre de 2009.Inmediatamente, mi interlocutor descendió del coche, preocupado por la integridad física de los perros de caza que transportaba en un remolque que arrastraba el todoterreno.

Cuando comprobó que todos los canes se encontraban en perfectas condiciones, tomó conciencia de otro extraño fenómeno asociado al avistamiento: la radio se había apagado instantáneamente cuando la luz apareció frente al automóvil. Acababa de dejar a un familiar en su casa del Valle de Santa Inés, cerca de Betancuria, tras una jornada de cacería en los últimos días de la temporada, y regresaba conduciendo tranquilamente hacia su domicilio.

«IMPACTÓ CONTRA NUESTRO COCHE»
Pedro está convencido de que se topó frente a frente con la «popular » Luz de Mafasca que, según la leyenda, es nada menos que un alma en pena que vaga entre los caminos de la isla canaria de Fuerteventura, aunque también se aparece en otras zonas del archipiélago. No era la primera vez que mi informante avistaba a la elusiva luminaria volante. En otra ocasión, en el año 1993 ó 1994, cuando era un niño, la Luz de Mafasca persiguió al automóvil en el que viajaba junto a sus padres y sus hermanas, Lidia y Carmen. Regresaban de Almácigo, en Fuerteventura, a eso de las diez de la noche, cuando la «traviesa» luminaria hizo su aparición a la derecha del vehículo, desplazándose a trompicones. A los ocupantes del coche les pudo el lógico miedo ante lo desconocido, sobre todo a la madre de Pedro, que comenzó a gritar: «¡La Luz de Mafasca, la Luz de Mafasca!». Parecía increíble, porque ese mismo día habían estado charlando sobre el desconcertante fenómeno con algunos vecinos de avanzada edad de Almácigo… O quizá no lo fuera tanto, pues si hacemos caso al dicho popular: «Al que la nombra, se le aparece».

Se trataba de una esfera luminiscente, amarillenta, de bordes azulados y que dejaba tras de sí una pequeña cola o rastro. Segundos después, ante el estupor de todos los testigos, la luminaria se dirigió hacia el parabrisas del coche a toda velocidad, estampándose en el mismo.

Permaneció sobre el cristal unos diez o quince segundos, tiempo durante el que los niños no pararon de dar alaridos de pavor. No sabemos si el fenómeno se apiadó de los pequeños, pero el caso es que la luz emitió un potente fogonazo azulado, que cegó a todos los ocupantes durante unos instantes, y voló hacia la parte de atrás del vehículo. Una vez recobrada la visión, el padre de nuestro informante paró el coche y descendió del mismo, observando cómo la luminaria se alejaba dando botes en el oscuro paisaje.

UNA LEYENDA MUY REAL
Los casos narrados hasta el momento no son extraordinarios, como puedan pensar algunos lectores, sino que son infinidad los testigos –tanto oriundos de la isla de Fuerteventura como turistas y visitantes– que se han topado con la Luz de Mafasca. Su historia se pierde en la noche de los tiempos, por eso estoy seguro de que miles de casos se han extraviado para la posteridad, puesto que no han sido recopilados por ningún investigador o historiador.

Tratando de encontrar una explicación a lo que no la tiene, la leyenda más extendida atribuye la culpabilidad del fenómeno a los espíritus en pena de dos esclavos huidos de su dueño, quienes no tuvieron más remedio que romper una cruz de madera para cocinar una oveja, cabra o similar. Consecuentemente, el castigo divino cayó sobre ellos, obligándoles a vagar como fantasmas durante siglos con el aspecto de una luminaria voladora. Como todo relato legendario, tiene sus variaciones dependiendo de la zona del archipiélago canario, pero no cabe duda de que su epicentro se encuentra en Fuerteventura. No en vano, la Luz de Mafasca forma parte de su folclore y costumbres. Asociaciones culturales, clubes deportivos, calles, murales y monumentos aluden a la enigmática luz. Incluso en 2012 se rodó una película basada en este fascinante fenómeno, tan vivo como las ancestrales costumbres de los majoreros. Sí es cierto que ahora es más difícil contemplar a la luminaria que hace unas décadas, puesto que las luces de vehículos, viviendas e instalaciones diversas «enmascaran » su presencia.

Lee el reportaje completo en el nº294 de la revista AÑO CERO

Otros artículos de:

Comentarios

Que pelicula es la que se rodo sobre dicha luz, vivo dn la isla y me interesa mucho, gracias.

Añadir nuevo comentario