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9.11

Martes 22 de Noviembre, 2016

Ha finalizado la campaña electoral más sucia, reñida y enloquecida de cuantas se recuerdan en el país en el que dicen que los sueños que se hacen realidad, con el «inesperado» resultado que todos conocemos. El tiempo dirá si ese sueño se convierte en pesadilla, pero de momento conviene recordar que son muchos los que han avisado de lo que podía suceder. Porque cuando nadie dudaba de que el despacho oval sería ocupado por la primera mujer en doscientos años, el historiador de la American University Allan Lichtman la ha vuelto hacer. Y así lleva tres décadas, «vaticinando» sin errar quién será el presidente, por rocambolesca que parezca su predicción.

Ahora la cuestión es si será el díscolo Trump el que gobernará los designios del planeta o, como aseguran los teóricos de la conspiración, ese «poder ya está en manos del verdadero Poder».

De lo que no hay duda es de que dichos colectivos más o menos secretos existen y además no les gusta que los sigan con la mirada. No les gustan los periodistas; los indiscretos; los cotillas. Al fin y al cabo, el poder en la sombra, aunque pueda parecer una perogrullada, se mueve entre sombras, porque sólo la penumbra impide apreciar lo turbio de sus actos.

Muchos de estos grupos han estado, de una forma u otra, vinculados a presidentes de EE UU. Baste decir que ambos Bush, senior y junior, pertenecieron a una de estas sociedades discretas, quizás la más antigua de cuantas se manejan en los ámbitos del establishment norteamericano, llamada Skull&Bones. O que presidenciables demócratas como John Kerry también flirtearon con dicho colectivo, nacido en Yale, una de las universidades másprestigiosas del país. Pero esto tan sólo es la punta del iceberg. Hay más, y más desconocidas, como podrán comprobar en páginas interiores. De momento, hasta los números parecen haberse aliado para que un republicano regrese a la Casa Blanca, quince años después de que otro decidiera cambiar la historia del mundo.

Eso es lo que reflexiono en horas posteriores cuando recibo un curioso WhatsApp: han pasado 15 años del peor atentado de la historia, un 11 del 9. Trump es elegido presidente un 9 del 11. No es cuestión de alarmar, pero da la sensación de que se cierra un ciclo y se abre otro. Por si acaso, les dejamos el número de emergencias estadounidense: es el 911…

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