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El poder del dragón

Jueves 20 de Julio, 2017
Existen historias en que el dragón tiene protagonismo en linajes ancestrales y secretos que llegan a dar lugar a teorías como la de la conspiración reptiliana.

En el número 306 de AÑO/CERO publicamos un amplio reportaje de uno de los lugares más misteriosos de Europa. Estamos hablando de la esfinge de Bucegi, en los Cárpatos nororientales. Esta tierra de frontera entre las regiones de Valaquia y Transilvania es mágica como pocas; aquí la línea que separa superstición y realidad es tan fina que apenas si la distinguimos.

Y aquí se cuenta una de esas historias legendarias que siempre gusta escuchar, pero sobre todo poner en práctica. Se dice que hace 2.700 años estas tierras estaban dominadas por un dios terrible. Se llamaba Zalmoxis y antes que dios fue hombre. Para transformarse en inmortal hubo de pasar tres años en el inframundo de la cueva Ialomita; de ahí transmutó en la divinidad posterior. Por eso, en aquel tiempo, para formar parte del ejército de Zalmoxis los  habitantes de la zona, el desconocido pueblo de los dacios, debían de realizar tres peregrinaciones.

Si lograban finalizarlas, se transformarían, como su dios, en inmortales. Lo que ocurre, como habrán imaginado, es que las  etapas a cubrir eran tan complicadas que se establecía una dura selección y sólo los más fuertes –y afortunados– lograban finalizar el periplo. El camino comenzaba en la citada cueva; allí había que introducirse dos kilómetros a oscuras conscientes de que podía ocurrir cualquier cosa.

Tras salir de la gruta, tenían que ascender hasta los 2.200 metros, primero atravesando unos bosques tan cerrados que la luz no se colaba entre la ramas –sigue sin hacerlo–, dando pie a que la imaginación, el peor de nuestros enemigos, se disparase; después por unos parajes solitarios hasta llegar a una colosal esfinge, desde cuya cabeza se arrojaban tres lanzas.

Si sobrevivían, a lo lejos estaba el pico Om, la frontera entre éste y el otro mundo. El que lograba finalizar la peregrinación, exhausto, era entonces rociado con el aliento de un dragón que habitaba en las cumbres y que finalizaba la mutación: desde entonces sería inmortal, pero también un poderoso guerrero-lobo.

Esta es una historia, una más, en la que el dragón tiene cierto protagonismo. Pero hay otras, más importantes y posiblemente desconocidas, que nos hablan de linajes ancestrales, de grupos esta vez de hombres-dragones que dominaron el pasado y que sometieron a grandes pueblos. Ahí van unos ejemplos…

 

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