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Templarios eternos

Jueves 22 de Febrero, 2018

¿Qué tendrá la Orden del Temple para que más de siete siglos después de su desaparición, siga llenando páginas y páginas de medios especializados y generalistas? Quizás sea su misteriosa aparición, cuando apenas nueve caballeros piadosos llegan hasta Tierra Santa procedentes de sus señoríos en el sur de Francia, y vestidos de harapos y prácticamente sin armas con las que defenderse le piden cobijo al rey Balduino de la Jerusalén cristiana, porque su fe les lleva a acometer la difícil labor de proteger los caminos de Jafa de asaltantes y malhechores; quizás tenga que ver con los nueve años que pasan en las caballerizas del viejo Templo de Salomón —el segundo—, donde hay quien asegura que se dedican a buscar algo, que es precisamente lo que motiva su estancia en el lugar, y no emprenderla a palos con la múltiple y variada choricería que entonces se divertía por estos lugares; quizás tenga que ver con el hecho de que apenas en doscientos años amasan una enorme fortuna, que únicamente deben obediencia al Papa y que incluso llegan a someter a los reyes más poderosos del momento, que arruinados piden ayuda a los caballeros templarios, fundadores de la «banca europea» y de las primeras letras de cambio… Si a esto unimos que se les atribuye haber buscado el Arca de la Alianza —hay quein dice encontrada—, la Mesa de Salomón —hay quien dice que encontrado—, que llegaron a América antes que Colón porque navegaban las aguas desde tiempos antiguos, lo que les proporcionó el oro y la plata suficients para empezar a elevar las catedrales góticas, y que en los muros de éstas dejaron todo este conocimiento, eso sí, de manera encriptada para que solo los iniciados pudieran leer el mensaje que contenía, entonces sí podremos explicar por qué los caballeros templarios siguen fascinando y despertando más cuestiones que respuestas. Adoradores de ídolos paganos, huidizos con símbolos como la cruz, protectores de un supuesto linaje sagrado, herejes y sodomitas... Sí, fascinan tanto que el propio Vaticano no puede dejar de recordar su memoria, ahora con nuevos datos que no hacen más que aumentar su leyenda.

 

 

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