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ÁNGELES ENTRE NOSOTROS

Jueves 22 de Marzo, 2012
AÑO/CERO

Isabela Herranz

Son muy numerosos los testimonios de personas que aseguran haber tenido encuentros con seres de luz que han identificado como ángeles. ¿Tienen estos entes una existencia independiente más allá del universo físico o debemos considerarlos meros arquetipos? ¿En qué forma se manifiestan en la actualidad? ¿Cómo podemos contactar con ellos?
Al pie de mi cama había una escalera dorada que empecé a subir y por la que llegué hasta las nubes. Alrededor había estrellas grandes y hermosos ángeles alados. Los ángeles me sostuvieron y acunaron. Reían felices… Experimenté una sensación de amor y calor que nunca he vuelto a tener. Luego tuve que bajar las escaleras y regresar a mi cama».

Este supuesto «encuentro angélico» fue descrito por un hombre, 52 años después de haberlo experimentado. Episodios como estos son más frecuentes de lo que imaginamos y, sobre todo, resultan inolvidables por las sensaciones positivas que dejan. Tanto niños como adultos relatan experiencias de sueños con ángeles. El psiquiatra estadounidense Robert L. Van de Castle, autoridad mundial en la materia, se planteó investigarlas a través del Angel Dream Project. Para ello, pidió testimonios por Internet y recopiló historias memorables, algunas de las cuales se exponen seguidamente.

El interés de Van de Castle por los sueños con ángeles se produjo a raíz de observar que, al igual que en tiempos bíblicos, los sueños con estos seres no son infrecuentes en la actualidad y siguen unas pautas definidas: «Los soñadores describen a los ángeles como seres que ‘;cambian de forma’, que adoptan una morfología que hace sentirse bien al perceptor. Sólo en unos pocos relatos, los soñadores experimentan ansiedad o incomodidad ante una presencia similar», explica el psiquiatra.

Entre las historias de sueños reconfortantes con ángeles que este investigador nos ha facilitado, se encuentra la de un carpintero sueco de 50 años, que soñó que estaba mirando por la ventana: «Ya era de noche. Vi dos pequeños arcoíris que revoloteaban fuera. Abrí la puerta y observé a un ángel de pie. Los arcoíris se habían posado en las puntas de sus alas. El ángel me dio un gran abrazo. Esta ha sido la experiencia más bella que he tenido en toda mi vida»… (Continúa en AÑO/CERO 259).

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