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EL VERDADERO MENSAJE DE LAS PROFECÍAS MAYAS

Martes 19 de Junio, 2012
José Antonio Iniesta

Mientras que la ignorancia o la falsa interpretación de unas profecías sumen a buena parte de nuestro planeta en el miedo y en las creencias apocalípticas, los guardianes de la tradición de México celebran en estos días numerosas ceremonias, gozosos ante el inminente comienzo de una nueva era, de un nuevo ciclo astronómico, que se correspondería con el despertar de la Humanidad. En este propósito de cambio colectivo quieren colaborar aportando un legado de sabiduría que responde a la paciente observación, durante miles de años, de las estrellas y de la naturaleza, el verdadero origen de su conocimiento ancestral.
Durante mi viaje iniciático por México, en 2004, comprobé la inmensa sabiduría del pueblo maya y presencié personalmente toda clase de prodigios que romperían mis esquemas mentales. Ya entonces, me encontré con el misterio de sus profecías. Estaba en Mayapán, una de las antiguas ciudades mayas, cuando Nah Kin, guardiana de la tradición del linaje de los ahaukines, me mostró un relieve en el que se veía la unión de un águila y un cóndor. Esta imagen encierra un enigma y una profecía que, ya en ese momento, se estaba haciendo realidad: la unión de los pueblos que consideran sagrados a estos animales totémicos, es decir, las culturas nativas del norte, centro y sur del continente americano. Ese símbolo revela una revolución espiritual, la puesta en marcha de un despertar colectivo en el que uniendo las tradiciones de los más diversos pueblos, se daría al mundo una lección de hermandad y de sabiduría justo en los albores de un nuevo ciclo.

Este cambio de conciencia y esta unión se está poniendo de manifiesto, como nunca hasta el momento, a través de los guardianes de la tradición de las distintas culturas de México, parte de lo que fue conocido como Anáhuac, revelando por primera vez el inmenso legado de una cultura madre de la que todas ellas proceden.

Los mayas forman parte de este despertar, así como las profecías que están dando la vuelta al mundo. Pero la grandeza de este proceso es que se están uniendo a otros muchos pueblos para aportar a la Humanidad los secretos guardados durante miles de años. En ese mismo viaje conocí a Omar Suárez, que a pesar de su juventud ya formaba parte del Consejo de Ancianos del Venado Azul del pueblo purépecha, quien me mostró la sacralidad que para ellos tiene el maíz y me confesó los sorprendentes prodigios que se producían alrededor del «venado azul». El peyote es uno de los enteógenos más importantes del planeta, que les permite la visión de otras dimensiones, de otras realidades.

Tal como me aseguran los custodios de estos antiquísimos legados, el viaje chamánico producido por enteógenos, las observaciones de los astrónomos de la antigüedad, de las señales interpretadas como mensajes, las prácticas de meditación o la utilización de oráculos con elementos naturales, han hecho posible desde tiempos inmemoriales que ciertos seres especiales puedan desarrollar profecías predicciones… (Continúa en AÑO/CERO 264).

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