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EL CAMPO FUENTE: LA ENERGÍA OCULTA QUE RIGE EL UNIVERSO

Lunes 22 de Octubre, 2012
David Wilcox

La transformación del ADN, la ciencia de la consciencia, los agujeros de gusano, los portales estelares, la geometría sagrada, el tiempo multidimensional, los arcanos de la antigüedad, los OVNIs, el calendario maya… Según el investigador David Wilcock, autor de «El Campo Fuente» (Ed. Arkano Books), una fuerza energética viviente, que sustenta el Cosmos y guía cuidadosamente nuestro destino, explicaría los misterios pasados, presentes y futuros que atañen a la humanidad.

A continuación, les ofrecemos un breve extracto de este tan fascinante como esclarecedor libro.
El Campo Fuente es la llave maestra, es una energía con características de fluido que, en último extremo, produce el espacio, el tiempo, la materia, la energía, la biología y la consciencia.

Parece ser que los antiguos sabían muchísimo más del Campo Fuente de lo que nosotros les reconocemos. Construían estructuras de piedra que bien pudieron generar la coherencia suficiente para captar los «portales estelares naturales», que aparecen en la Tierra cuando la geometría interior de la misma se alinea con la del sistema solar.

Las corrientes geométricas fluidas que descubrió Hans Jenny podrían extenderse por toda la galaxia y conducir a «agujeros de gusano» o a portales estelares atravesables, en los que lo único que habría que hacer sería entrar por un lado para que la corriente nos llevara de manera natural hasta el otro.

Si todo esto es cierto, y si este sistema funciona de verdad, deberíamos conocer ejemplos de apariciones naturales y espontáneas sobre la Tierra de estos portales de acceso al tiempo-espacio, que provocarían desapariciones misteriosas, desplazamientos en el tiempo y otras anomalías. ¿Qué aspecto tendría un portal de este tipo?
Como el Campo Fuente tiene características de fluido, podemos esperar que un vórtice en el interior del campo apareciera en forma de burbuja esférica. La presión del Campo Fuente que lo rodea sería igual por todas sus partes, como lo es la presión de la atmósfera sobre una burbuja de jabón. Además, como dentro de este vórtice, la materia –incluida la atmósfera– se está transformando en una función ondulatoria, ya no veríamos objetos sólidos; veríamos fotones de luz en una esfera turbia y empañada.

Los testigos oculares confirman que esta esfera turbia puede ser gris, blanca, amarilla, verde, roja o incluso de otros colores. Además, bloquearía la gravedad, de manera muy semejante a un tornado o a los vórtices que descubrió Schauberger en el agua y que producían efectos de levitación. Cualquier persona o cosa que entrara en un vórtice como éste, podría saltar al tiempo-espacio; y, si no sabes bien lo que haces, podrías no volver nunca más. La materia viva o no viva que quedara atrapada por este vórtice desaparecería de nuestra realidad y pasaría a la realidad paralela, al menos temporalmente. Teóricamente, estos vórtices pueden desplazarse en cualquier dirección; no hay motivo para suponer que se quedarían estacionarios, ya que por esas geometrías transcurren flujos de corrientes constantemente… (Continúa en AÑO/CERO 267).
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