Se encuentra usted aquí

La psicoquinésis a examen

Jueves 16 de Agosto, 2018
Nuevos experimentos confirman el poder de mover objetos. ¿Puede este descubrimiento ayudarnos a entender mejor el cerebro y sus funciones? Por Isabella Herranz

"Dentro de los fenómenos paranormales, el más difícil de aceptar, a pesar de tener delante las pruebas, es la psicoquinesis. Si cualquiera de nosotros ve un objeto levantarse sin ninguna fuerza aplicada, el sentido común nos insistirá en que se trata de un fraude, tan acostumbrados estamos a ver que los objetos solo se mueven si uno los empuja con algo visible".

Así se expresa el investigador Juan Gimeno, que ha llevado a cabo varios experimentos de psicoquinesis junto con el ingeniero electrónico Darío Burgo y a cuyas sesiones asistieron, entre otros, los parapsicólogos Alejandro Parra y Stephen E. Braude. Para los lectores que no estén familiarizados con este fenómeno, explicaremos que el término psicoquinesis (PK) fue introducido por Joseph Banks Rhine en 1933 para referirse a la influencia directa de la mente sobre un sistema físico sin la mediación de energía física conocida.

Esto, supuestamente, permite al ser humano afectar objetos, sucesos e incluso personas a su alrededor sin la intervención del sistema muscular. Sin embargo, como la PK es difícilmente mensurable y además rara vez ocurre de forma espontánea, tanto Rhine como otros parapsicólogos y científicos de diferentes disciplinas se han esforzado en demostrar su existencia mediante experimentos muy diversos.

PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA
Rhine experimentó con dados en su laboratorio de psicología de la Universidad de Duke, solicitando a los sujetos que influyeran el proceso con el poder de su mente. Aunque los resultados obtenidos fueron contradictorios y los efectos pequeños, fueron suficientes para convencerle de que ha bía algo «misterioso» en juego.

En cambio, el físico Helmut Schmidt obtuvo resultados aparentemente significativos en los años setenta con dispositivos diseñados para generar secuencias de números sin orden aparente, es decir, los conocidos como generadores de números aleatorios (RNG por sus siglas en inglés). Aunque hubo detractores, como el psicólogo Edward Girden, que cuestionaron ferozmente las incongruencias de aquellos experimentos pioneros y fomentaron la percepción de que este campo de investigación no llevaba a ninguna parte, lo cierto es que tanto Rhine como Schmidt pavimentaron el camino hacia una comprensión del fenómeno y, en concreto, este último hizo una aportación decisiva con lo que denominó «principio de equivalencia », según el cual siempre que el sistema sea fundamentalmente aleatorio, las especificaciones técnicas tienen poca importancia para el resultado.

La metodología de Schmidt fue tan sólida, que a los críticos no les quedó otra alternativa que insinuar que debía ser fraudulenta, a pesar de que a lo largo de tres décadas publicó 50 trabajos académicos en más de 20 boletines científicos, de los cuales un 75 % fueron independientemente significativos y al menos la mitad altamente significativos.

Dada la complejidad y amplitud de sus experimentos (realizados con frecuencia en colaboración con otros), no ha lugar describirlos aquí, pero sí señalar que para Schmidt la PK no podía entenderse adecuadamente en términos de un mecanismo por el que la mente interactúa con la máquina de una forma inteligentemente calculada: «El factor determinante es el estado psicológico del participante. Resulta más adecuado ver la PK como un principio orientado a un objetivo o un principio que aspira con éxito a obtener un suceso final. En realidad, no importa cuán intrincados sean los pasos intermedios», argumentaba Schmidt.

CAMBIO DE VISIÓN
Esta nueva perspectiva sobre la PK avanzada por Schmidt ayudó a un cambio de visión sobre los fenómenos psi en los años setenta y, actualmente, muchos investigadores apuntan directamente a la consciencia del participante para explicar los sesgos estadísticos en los experimentos de RNG, es decir, consideran que el estado psicológico del sujeto debe «inyectar» información en el sistema manejando así la realidad.

Juan Gimeno comparte también esta opinión, según nos cuenta al hablarnos de los experimentos de macro-PK (2014-2015) que llevó a cabo con Ariel Farías, productor de los fenómenos observados en laboratorio (ver recuadro): «Los límites de nuestra mente no los conocemos, sobre todo cuando está sometida a una fuerte motivación. Una de las variantes más importantes que movilizaba a Ariel era el entusiasmo. Cuando venía contento, cuando recibíamos visitas relevantes en nuestro laboratorio, cuando sentía que había un desafío importante, ese día la mesa se movía antes y mejor que en los días en que sentía que venía a trabajar al laboratorio por mera rutina».

Junto a estos experimentos argentinos de macro-PK, hay que destacar los de micro-PK con los RNG efectuados en las últimas décadas en diferentes laboratorios. El mayor número de ellos se efectuó desde 1979 a 2007 en el Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR), de la Universidad de Princeton. Dos de los exponentes más comprometidos en esta investigación han sido Dean Radin y Diane Ferrari, quienes, en 1990, efectuaron cientos de experimentos descritos en Efectos de la consciencia en la caída de dados.

Se aprovecharon del desarrollo de una forma revolucionaria de analizar grandes cantidades de datos en un todo unificado –el proceso denominado metaanálisis–, y gracias a dicho proceso la visión sobre la PK ha ido adquiriendo una nueva dimensión. Un segundo metaanálisis fue llevado a cabo por Dean Radin y Roger Nelson en 2000 con 176 estudios adicionales, y los resultados fueron altamente significativos. Dean Radin explora ahora la incluencia de la mente sobre las partículas subatómicas y, según se deduce de un análisis online en marcha, los resultados parecen muy prometedores.

El investigador Gabriel Guerrer, de la Universidade de São Paulo (Brasil), ha replicado los resultados de Radin en cinco experimentos, refinando y ampliando su programa de investigación. Entre otras fuentes académicas, el trabajo de Guerrer, titulado Consciousness-related interactions in a double-slit optical system, ha sido mencionado en Open Science Framework (marzo 2018). En la actualidad, no solo hay consenso en que la cualidad metodológica en los estudios de psicoquinesis ha mejorado sustancialmente con el tiempo, sino que se ha conseguido desmantelar la visión clásica (física convencional) de lo psi debida a la mecánica cuántica (física cuántica).

Así lo cree la parapsicóloga Theresa M. Kelly, fundadora de la University of Alternative Studies: «Esta nueva visión [cuántica] atribuye una mayor importancia a la psicoquinesis, al señalar que es un proceso psi ‘fundamental’ o ‘primario’ capaz de subsumir la percepción extrasensorial, convirtiéndola en un resultado directo asumido de funciones psicoquinéticas. Ahora hablamos de ‘movimiento de la información’, de ‘pensamientos’ o ‘paquetes de información’. En este sentido, postulo que el pensamiento tiene masa mensurable al desplazarse en ondas en las cuales hay masa. El movimiento de la masa implícita apunta a la psicoquinesis como un proceso psi primario».

Actualmente también se concede especial valor a la PK en los sistemas vivos (bio-PK), que se centran en estudiar si la intención humana puede influir los sistemas biológicos como la germinación de semillas, la velocidad en que las cobayas se recuperan de la anestesia o la hemólisis de las células sanguíneas humanas. Estas investigaciones son una continuación de las pioneras llevadas a cabo hace varias décadas con sanadores, médiums u otros supuestos dotados con tecnología adecuada y/o siguiendo una metodología estricta para determinar si era posible favorecer el crecimiento de microorganismos, enzimas, semillas (Justina Smith, 1960; Serena Roney-Dougal y Jerry Solfvin, 1990-2000), sanar animales heridos (Bernard Grad, 1960) o alterar la temperatura y el campo magnético de magnetómetros.

Algunas de las investigaciones más sólidas se realizaron en el campo de la meditación y otros estados alterados de conciencia por P. C. Fenwick (1974) y luego por P. Carrington (1998). A pesar de la gran variedad de experimentos efectuados en prestigiosos laboratorios donde se han obtenido pruebas de la realidad de un fenómeno que se nos escapa a la mayoría –aunque cuando, por ejemplo, jugando a los dados de niños tuviéramos a veces la «rara» sensación de que conseguíamos dirigirlos con la mente para que cayeran todos con la cara del seis–, los escépticos son legión y persisten en asegurar que no solo no existe la PK, sino que es ridículo invertir en investigarla.

ELECTRICIDAD ESTÁTICA
Ciertamente, si nos remitimos al campo de la prestidigitación, veremos efectos tan espectaculares que nos harán pensar cuán fácil es trucar la PK cuando se sabe cómo hacerlo. El mago argentino Enrique Márquez es un ejemplo fidedigno de lo que apuntamos, ya que ha «replicado» el fenómeno con éxito en el escenario tras haberse interesado por los famosos experimentos soviéticos del físico Viktor G. Adamenko, del Instituto de Radiofísica de Moscú, con su esposa Alla Vinogradova en los años setenta: «[Vinogradova] movilizaba diferentes objetos sobre una superficie lisa, sin tocarlos y con solo acercar su mano a ellos», 87 explica Márquez.

Al parecer, las facultades de Vinogradova eran reales, pero Adamenko descubrió después que alrededor de los objetos que su esposa movía había una gran cantidad de energía electroestática (ES) condensada.

Esto le llevó a la conclusión de que «podía haber individuos con la habilidad de construir a voluntad un campo de ES en la superficie del cuerpo y proyectarlo como le fuera requerido». Dicho antecedente y los experimentos posteriores con ES del psicólogo italiano Massimo Polidoro, animaron a Márquez a crear sus propios números mágicos de PK en el escenario siguiendo las claves aportadas por Polidoro:

«Durante la experiencia movilicé varios objetos en el siguiente orden: un tubo metálico para habanos, un cigarrillo, un lapicero Bic, un vaso de plástico y la típica cápsula de plástico de los huevos Kinder», rememora Márquez. Los lectores interesados pueden asomarse a los vídeos de YouTube donde Márquez muestra sus habilidades.

Otro mago que dio muestras de su poder mental sobre la mate fue el israelí Uri Geller, que se hizo famoso poniendo en marcha relojes estropeados y doblando cucharas. Ahora bien, ¿qué conclusiones debemos sacar de esto? ¿Acaso el hecho de poder trucar un fenómeno lo convierte en falso? ¿Acaso la ES y otras claves específicas (ambiente frío y seco, etc.) son las únicas responsables de los efectos psicoquinéticos? A buen seguro que Rhine, Schmidt y otros investigadores de la PK no solo lo negarían, sino que se habrían sentido reconfortados ante los avances en realidad virtual.

TECNOLOGÍA AVANZADA
El investigador Benjamin Radford, asesor de Live Science, se ha hecho eco de un juego fabricado por la compañía Neurable: «En 2017 [Neurable] anunció planes para desarrollar la PK o, al menos, una forma de realidad virtual, para un juego llamado Awakening. Usando una combinación de tecnología de seguimiento del movimiento ocular y sensores de electroencefalograma (EEG) en un audífono, el juego permite a un jugador mover y manipular objetos en un mundo virtual simplemente mirando y pensando. Después de un proceso de calibración inicial que lleva varios minutos, los jugadores pueden seleccionar y mover imágenes generadas por ordenador».

Con tecnología tan avanzada, ¿quién duda ahora de que podemos mover objetos con nuestro pensamiento? ¿Acaso no lo hacíamos ya de niños jugando a los dados? Entonces no nos hacían falta máquinas tan sofisticadas como Awakening, solo la motivación y la ilusión de ganar al compañero de juegos.

Otros artículos de:

Comentarios

Me interesan estos temas

Añadir nuevo comentario