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SEÑALES APOCALÍPTICAS EN EL CIELO

Martes 19 de Junio, 2012
Mado Martínez

Miles de personas en todo el mundo están siendo testigos de un fenómeno al más puro estilo forteano. Nos referimos a la audición de extraños sonidos que parecen provenir del cielo, aunque nadie sepa a ciencia cierta qué los provoca y cuál es su origen exacto. O eso era antes. Porque, actualmente, un nutrido grupo de científicos está empeñado en desentrañar este enigma. Las últimas y audaces teorías apuntan al incremento de la actividad solar y al inusitado aumento de la velocidad del desplazamiento del Polo Norte magnéticos como hipotéticos culpables de esta inquietante anomalía.
El 21 de marzo de 2012, el portal de noticias estadounidense de la CNN amanecía con un titular digno de una película de ciencia ficción. Según el mismo, en un pequeño pueblo de Wisconsin llamado Clintonville, los vecinos habían sido testigos de un bombardeo sonoro que provenía del cielo y cuya vibración había llegado a notarse en las casas. ¿Qué estaba pasando? Lo primero que pensaron es que se trataba de un terremoto, pero los institutos de estudios sísmicos no registraron ninguna actividad anómala. Tampoco el ejército ni los geólogos pudieron aventurar una respuesta coherente.

Los vecinos que accedieron a responder las preguntas de los periodistas, dieron descripciones parecidas sobre la naturaleza de los sonidos, comparándolos con vibraciones de tormentas muy fuertes, sacudidas de terremotos, etc… Pero los datos meteorológicos y sísmicos no mostraban resultados acordes con ninguno de estos dos fenómenos. Clifford Thurber, geofísico de la Universidad de Wisconsin, en Madison, estaba entre estos expertos. Según él, se trataba de «una actividad desconocida en la Tierra», aunque apuntaba como responsable a «algún tipo de fenómeno natural». ¿Un fenómeno natural? Thurber reconoció que, al menos, aquella había sido su «primera impresión» cuando analizó los datos que le habían suministrado desde Clintonville. Bien, tal vez este científico tenga razón. Pero, ¿no les parece inquietante que un sismólogo sea incapaz de determinar de qué «fenómeno natural» estamos hablando? ¿O acaso estamos ante a un proceso asociado a la geología de nuestro planeta que, al menos hasta ahora, ha sido tan infrecuente como para no haber sido registrado? Y, de ser así, ¿a qué nos estamos enfrentando?
El de Clintonville no es un suceso aislado. Una batería de casos similares han venido produciéndose en diferentes lugares del mundo. Las inusuales características de los mismos y la inconcreción de las autoridades a la hora de informar a la opinión pública han creado un estado rayano en la psicosis. De hecho, no han faltado voces que hablen de una auténtica «plaga celestial». Y decimos celestial porque, aunque estos sonidos hagan temblar las viviendas y produzcan oscilaciones en la superficie terrestre a causa de las vibraciones, los testigos aseguran que los extraños estruendos provienen, en todos los casos, del cielo… Como hemos mencionado, la lista de «damnificados» es amplia: Kiev (Ucrania), Alkmaar (Holanda), Woodland (Gran Bretaña), Bengala (India), Costa Rica, Escandinavia, Bielorrusia, República Checa, Bélgica, Australia, Canadá, Israel, Eslovenia, Italia, Japón y numerosos lugares de EE UU han registrado incidentes similares… (Continúa en AÑO/CERO 263).

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