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¿VIVIMOS EN UN MUNDO SIMULADO?

Jueves 20 de Diciembre, 2012
Miguel Ángel Ruiz

En esta aventura apasionante que es el conocimiento, a veces, los descubrimientos científicos provocan que el mundo, tal y como lo conocemos, cambie. Por ejemplo, a principios del siglo XX, dos nuevas teorías, la relatividad y la mecánica cuántica, hicieron que se derrumbase nuestra anterior concepción de cuanto nos rodea. Estas dos aportaciones científicas demuestran que el universo que habitamos es mucho más extraño de lo que cabría imaginar. Prestemos mucha atención al desarrollo de la ciencia, porque cuando ésta avanza, el mundo cambia; y cuando lo hace, es para siempre.
Un área del conocimiento que está revolucionando el mundo es, sin duda, la de los ordenadores. Hace poco tiempo, la gente se maravillaba de que los PC’s pudieran tener «virus»; poco después, lo sorprendente fue la búsqueda de la inteligencia artificial.

Desde 2002 existe un proyecto de investigación llamado Blue Brain. Consiste en simular informáticamente, a nivel molecular, el cerebro de ciertos mamíferos. La primera fase de este estudio consiste en recrear una columna neocortical de ratas, muy parecida a la humana, pero que cuenta únicamente con 10.000 neuronas y 108 conexiones sinápticas, frente a las 60.000 neuronas que tiene la capa neocortical humana. La segunda fase del estudio tiene por objeto replicar las columnas neocorticales hasta conseguir replicar un neocórtex completo. Una vez hecho esto, los siguientes objetivos serían pasar al gato y, seguidamente, a los primates.

El proyecto Blue Brain pretende conocer mejor el cerebro humano y arrojar luz sobre su funcionamiento interno. Para lograr este objetivo, no sólo es necesario contar con ordenadores considerablemente potentes, sino también con un modelo psicobiofísico adecuado al neocórtex real.

El proyecto Blue Brain abre, sin embargo, la puerta a la posibilidad de desarrollar conciencia artificial, argumento que genera un gran debate científico, con posturas antagónicas y muy enfrentadas.

El hecho de que la conciencia artificial sea posible es una cuestión que transciende el ámbito científico. Hay una corriente de filósofos que opinan que vivimos dentro de un universo simulado. Es decir, que en realidad somos conciencias artificiales «ejecutándose» en un súper ordenador. Por ejemplo, el filósofo Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, abrió un debate académico serio con su artículo Hipótesis de la simulación (2001), que se basa en tres postulados excluyentes entre sí, uno de los cuales es: «Casi con toda seguridad, estamos viviendo en una simulación». Bostrom y otros autores piensan que existen razones empíricas para pensar que vivimos en una simulación por ordenador.

Por tanto, el hecho de que sea posible crear inteligencia artificial tiene una importancia capital en la teoría del universo simulado. Pero. a día de hoy, para que los científicos puedan crear todavía conciencias y un universo simulado, hay que resolver importantes problemas. Veamos algunos.

Los ordenadores actuales más potentes están muy lejos de la capacidad de procesamiento necesaria para simular una consciencia artificial; y no digamos ya un universo con miles de ellas. Los más potentes, a duras penas pueden con una parte de un cerebro de mamífero. Sin embargo, desde que se crearon los primeros microprocesadores, alrededor de 1970, hemos visto que la capacidad de éstos ha ido creciendo exponencialmente… (Continúa en AÑO/CERO 269).
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