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CARIBE MÁGICO E INSÓLITO

Viernes 22 de Agosto, 2008
A lo largo del siglo XVI las cartas marinas eran escasamente fiables. Para quienes surcaran los océanos durante aquella época existían islas en el Atlántico que sólo eran reales en sus sueños o pesadillas, como Antilia, la Isla de las Siete Ciudades, la de San Barandán y la de las Amazonas. Incluso en ciertos mapas podía encontrarse esbozada la célebre Fuente de la Eterna Juventud que anhelaba Ponce de León. A medida que se iban descubriendo nuevas islas en el Caribe, también empezaron a surgir leyendas sobre sus secretos, maravillas, monstruos y tesoros.

Por Jesús Callejo
Si en el artículo anterior nos hemos concentrado en la magia y el misterio de las islas y culturas mediterráneas, a continuación afrontamos una tarea igualmente ardua. Viajamos hasta el Caribe, y no por placer –aunque lo haya cuando se trata de rescatar enigmas–, sino para desvelarles algunos de sus muchos secretos.

BIMINI Y LA ATLÁNTIDA
Y en el Caribe están las Bahamas, formadas por 700 islas de poca altitud, 24 de ellas habitadas. Uno de los hallazgos más aireados fueron las exploraciones submarinas en sus profundas aguas a lo largo de la isla de Bimini. En septiembre de 1968 el Unesco Courier publicó el hallazgo del buzo francés Dimitri Rebikoff y del arqueólogo americano Manson Valentine. Se trataba de un muro ciclópeo de 580 metros de longitud construido con bloques de 25 toneladas situado a un kilómetro al norte de Punta Paraíso. Los estudiosos de la Universidad de Miami estimaron que tendría una antigüedad de entre 7.000 y 10.000 años a.C., y más de uno se aventuró a decir que la muralla y el resto de los bloques sumergidos correspondían a una de las ciudades de la Atlántida. Pero la cosa ya venía de antes. Edgard Cayce aseguró en 1933 que la Atlántida fue una cultura muy avanzada, con una tecnología basada en el empleo de cristales de cuarzo, que disponía de varias colonias dispersas por el océano Atlántico. Se atrevió incluso a pronosticar que, en 1968, «bajo el fango acumulado por tantos siglos en el mar, cerca de lo que llaman Bimini», alguien encontraría los restos de lo que un día fue un templo atlante. Es curioso que Bimini, en lenguaje taíno, signifique, precisamente «isla del viejo muro».
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