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CRIATURAS MISTERIOSAS EN ESPAÑA

Miércoles 15 de Octubre, 2008
Aves gigantes, extraños depredadores o panteras negras forman parte de un insólito bestiario de lo extraño que en ocasiones se muestra ante los ojos de atónitos testigos. Sus sorprendentes relatos desafían toda lógica, pero desde luego no se pueden pasar por alto sin más.
Una simple huella marcada en el barro o en la nieve puede aportar abundante información sobre el animal que la plasmó, aunque en ocasiones aparecen rastros tan extraños que resulta imposible relacionarlos con ningún ser conocido. Eso fue lo que le ocurrió a Carlos S. Ollés a finales de mayo de 2007. Aprovechando la llegada del buen tiempo, él y sus dos hijas decidieron hacer una excursión al Pirineo oscense. Por la tarde, cuando iban de camino al coche después de haber subido a las pistas de esquí de Astún, su hija mayor reparó en una huella al lado del camino que le llamó la atención. Carlos se acercó y pudo comprobar que parecía la marca de un pie descalzo, aunque eso sí, anormalmente grande y con el dedo gordo muy desproporcionado. De inmediato, aquella situación le recordó un hecho que había vivido unos 15 años antes, justo en la vertiente opuesta de la misma montaña. En aquella ocasión se encontraba con un grupo de amigos en el valle del Canal Roya. Se dirigían a la cumbre del pico Raca por una senda, cuando descubrió unas extrañas huellas sobre la nieve. Según sus palabras, «eran más grandes y hondas de lo normal, y también se dibujaba sobre todo el dedo gordo». Del mismo modo, le llamó la atención «la distancia entre pasos, que con la inclinación del terreno se hacían un tanto imposibles de seguir». ¿Qué criatura podía haber dejado ese inusual rastro? Sin duda, muchos relacionarían este incidente con el «el hombre de las nieves». Su existencia siempre ha estado a medio camino entre la realidad y la leyenda, pero lo cierto es que incluso en nuestro país encontramos testimonios de personas que afirman haberse encontrado cara a cara con él… Aunque ésta no es la única criatura de aspecto simiesco que ha sido observado en España. En El Carrizal (Gran Canaria) una mujer contempló en el 2003 otros seres no menos inquietantes. Durante varias noches oyó unos pitidos –que ella relaciona con los que puede emitir una computadora–, los cuales le impedían conciliar el sueño. En cierta ocasión, a las dos de la madrugada, Joanna se levantó y se asomó a la ventana, desde donde se podía contemplar una plazoleta con árboles. Inmediatamente reparó en la presencia de tres o cuatro extraños seres que estaban «como suspendidos entre las ramas», según la testigo. «Tenían aproximadamente el tamaño de un niño de ocho años –nos cuenta– y aunque parecían humanos no lo eran; su aspecto era más bien de tipo animal, como de simio». Joanna recuerda que su piel era de un color pálido. Pudo distinguirles perfectamente los brazos y las piernas, pero advirtió que no tenían rostros. Esos extraños animales se movían y gesticulaban, como si se comunicasen entre ellos, ajenos a la presencia de la mujer. Por sorprendente que pueda parecer, observó la misma escena durante tres noches seguidas y, al cabo de unas semanas, tuvo ocasión de repetir experiencia. Es difícil saber cuál podría ser la naturaleza de tales criaturas, y más aún cuando esta historia parece rebasar los límites de la criptozoología. Y es que algunas características del caso son extremamente desconcertantes. Por ejemplo, uno de los aspectos que más le llamaron la atención a Joanna fue que la zona donde pudo ver a los seres estaba «como más iluminada que el resto, con una luz muy blanca». Además, recuerda que, a pesar de la cercanía del Aeropuerto de Gran Canaria y de la carretera, no se oía ruido alguno. Sólo cuando regresaba a la cama, el «ambiente» retornaba a su estado normal. Más extraño todavía es que tenía la sensación de haber pasado sólo unos minutos en la ventana, pero cuando miraba el reloj se daba cuenta de que en realidad habían transcurrido varias horas. AVES GIGANTES Igual de desestabilizadores resultan los hechos que tuvieron lugar en Barcelona en 1990. La voz de alarma la dio Pere Carbó, un ciudadano que en una carta al director publicada el día 10 de junio en el diario La Vanguardia escribía lo siguiente: «No puedo más que mostrar mi extrañeza ante este inusual hecho. La noche del 28 de mayo, algunos vecinos del barrio de Les Corts nos despertamos ante los insoportables graznidos de un ave; no un ave cualquiera. Nuestro estupor fue inmenso al salir al balcón y ver una silueta inmensa de grandes dimensiones. Quizá debería medir entre tres y cinco metros, y no exagero. (…) ¿Qué era? Y lo que es más extraño: ¿Por qué no ha aparecido ninguna noticia en la prensa?». Esas breves líneas animaron a decenas de personas a explicar que también habían visto el ave. La Vanguardia publicó más de 50 cartas en tres meses. La mayoría aludían a un pájaro que emitía unos potentes graznidos, de color negro y de grandes dimensiones, que sobrevoló las calles y plazas de la Ciudad Condal. Incluso un testigo afirmó haberlo observado a plena luz del día sobre la Plaza Cataluña, en el centro de la ciudad. A medida que pasaban los días, surgían testimonios en otras localidades, como Bellvei del Penedès, a unos 65 kilómetros de Barcelona, o Salou, a unos 100. En esos días, El Periódico de Cataluña publicó una noticia en la que se confirmaba que la Policía había recibido infinidad de llamadas alertando sobre el avistamiento del ave. Santiago Mañosa, biólogo de la Universidad de Barcelona, explicó en el diario que ningún animal se adaptaba a las descripciones ofrecidas por los testigos, si bien un ave, el albatros, podía llegar a medir más de tres metros con las alas extendidas. Desde el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña se apostó por un buitre, aunque sin ninguna convicción. Un poco más al norte, en Escaldes-Engordany (Principado de Andorra), pudimos recoger una historia similar. Ocurría el 13 de abril de 2001. Esa noche, mientras paseaba a su perro, Jesús Serrano se fijó en una «luz voladora» en forma de boomerang que realizaba erráticos movimientos. Estuvo viéndola durante dos minutos, durante los que se ocultó tras una montaña y luego reapareció. Cuando la perdió de nuevo, Jesús regresó a su casa. A pesar de la incredulidad de su novia ante el relato, la convenció para que lo acompañara al balcón. Allí, a cierta distancia, estaba la misteriosa luz, por lo que se animaron a salir a la calle para observarla más de cerca. El «objeto» continuaba en el cielo, moviéndose constantemente. Jesús logró enfocarlo con sus prismáticos, momento en el que se llevó una gran sorpresa: «No me lo podía creer –asegura–, era un ave gigante que volaba agitando sus alas, de las cuales salía un resplandor de luz con tonos rojizos. El cuerpo se veía perfectamente, tenía como forma de águila y era inmensa». Junto a ellos, un grupo de jóvenes del pueblo también pudieron observar el ave gigante, que desapareció a gran velocidad una hora después. El 13 de abril de 2003 Antonio Juste se encontró 12 ovejas muertas, en una paridera de su propiedad, en la localidad oscense de Naval. Asombrado, advirtió que todas ellas tenían en las orejas un corte recto perfecto, como si hubiese sido hecho con un cuchillo. ¿Qué o quién era el causante de esas mutilaciones? Parece difícil que se tratara de un ataque de buitres leonados, por el elevado número de víctimas, o de perros asilvestrados, ya que no había rastro de mordeduras. «LES ARRANCARON LA CABEZA DE UN BOCADO» Este tipo de sucesos viene ocurriendo en todo el mundo desde los años sesenta del pasado siglo. Y España no es una excepción. Son bastantes los casos de ganaderos que encontraron a sus bestias con mutilaciones limpias y precisas de miembros como los ojos o la lengua e incluso órganos internos; o bien se les había extraído toda su sangre mediante pequeños orificios practicados en el cuello. Algo así ocurrió en Alfajarín (Zaragoza) el 23 de marzo de 2000. Rafael Escanero encontró en su paridera «a 135 corderos muertos y 30 ovejas reventadas», nos confesó de un modo tan gráfico. Seis de las ovejas aparecieron degolladas y dos corderos decapitados. Cuando conseguimos entrevistarlo, Rafael todavía no se había recuperado de la impresión. De hecho, no se explicaba por qué el agresor, en lugar de atacar las ovejas preñadas, que se encontraban en la parte más descubierta, entró por la de más difícil acceso. Esta zona se encuentra protegida por una valla de más de dos metros de altura, en la que no apareció ni una sola huella del atacante. Algo extraño si tenemos en cuenta que el terreno era un barrizal. «Lo que sea que hizo esto, ha tenido que entrar por el aire», aseguraba Rafael. Para mas inri, en los animales apenas había restos de sangre o barro. Sin embargo, el mayor enigma es cómo consiguió decapitar los corderos. El ganadero nos explicaba: «No es un corte limpio como con un hacha, pero tampoco son mordeduras. Parece como si un animal con una boca gigante les hubiera arrancado la cabeza de un solo bocado». RECUADRO: EL VAMPIRO DE PONTEVEDRA Los habitantes de la aldea pontevedresa de A Lama sufrieron entre el 2002 y el 2004 los ataques a su ganado de un misterioso ser. Pollos, cabras, perros o terneros acabaron sus días del mismo modo: con una incisión en el pescuezo, por la que les fue extraído todo su líquido vital y un agujero en el centro del cráneo por el que «algo» les succionó la masa encefálica. José Luis Gutiérrez es el ganadero que más animales perdió, por lo que no dudó en merodear por los montes del lugar con su escopeta para dar caza al responsable de tal desaguisado. Una vez, el misterioso depredador incluso atacó a los animales que tenía dentro de un establo. «Fuese lo que fuese, tuvo que entrar por los respiraderos, junto al techo del establo», nos relataba el interesado. En cierta ocasión, José Luis nos enseñó a uno de sus perros, que había logrado sobrevivir a un ataque. Todavía presentaba una incisión en el lomo, por la que el «depredador» le había extraído bastante sangre. Durante nuestras pesquisas, localizamos a dos vecinos, David Torres y José Cervela, que vieron un monstruoso ser. «Tenía el tamaño de un perro pequeño, pero la cabeza era parecida a la de un orangután y tan grande como su cuerpo. Sus ojos eran enormes, rojos, y las orejas puntiagudas, como las de un murciélago», aseguraba David. Miguel Pedrero RECUADRO: PANTERAS FANTASMA Numerosas vecinos de Gorliz (Vizcaya) aseguraron en 2005 haber visto una pantera negra merodeando por los alrededores de la localidad. Incluso un agente de la Ertzaintza le disparó, pero sin éxito. Dos años antes, algunas personas ya habían denunciado la presencia de una pantera en la zona. Este caso se viene a sumar a otros muchos similares a lo largo y ancho del mundo. Hasta el momento no se ha logrado capturar a ninguna de estas «panteras fantasma», por lo que determinados periodistas no han dudado en englobar estos hechos en una categoría similar a la de los fenómenos paranormales. Por ejemplo, en 1999 un buen número de habitantes de la localidad orensana de San Ciprián das Viñas avistaron, incluso a pleno día, la presencia de un felino de grandes dimensiones. Uno de éstos, Juan Davila (en la imagen), se topó con el animal a menos de un metro, mientras paseaba. Estos hechos motivaron que las Fuerzas de Seguridad del Estado desplegaran una operación de rastreo en la que se emplearon hasta helicópteros. ¿LO SABÍAS? La revista de dialectología y tradiciones populares, una publicación especializada en etnografía y editada por el Centro Superior de Investigaciones Científicas, publicó en 1958 un artículo sobre el «Yeti español». Escrito por el folclorista catalán Joan Amades, se titulaba El hombre de las nieves pirenaico. Según la tradición, éste se dejaba ver de cuando en cuando, especialmente en las vertientes septentrionales de los Pirineos catalanes. Al parecer, tenía cuernos, sus pies parecían de chivo y entre sus hábitos se encontraba el de vivir en los árboles.
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Comentarios

Vi dos animales muy raros juntos
direccion hacia un campo de naranjos , eran de color pardusco y la cabeza muy alargada y morro muy fino , cuello muy ancho y fuerte , cuerpo fuerte y fibroso ,
y el rabo terminaba en forma de cola de leon.

Nunca he vuelto ha observar algo parecido , me dejo muy perpleja .

Jamas he vuelto ha ver , por lo menos un perro asi de esas caracteristicas .
Si es que eran " perros "....

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