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El Ejército fotografía por primera vez las huellas del Yeti

Jueves 02 de Mayo, 2019
Una expedición militar que espera culminar con éxito su ascensión a la quinta montaña más alta del mundo, ha recogido muestras de la existencia del Yeti.
Josep Guijarro

Durante décadas se ha especulado con la existencia del Abominable hombre de las nieves o, lo que es lo mismo:  el Yeti. Ramón Bacelar, director y propietario de Viajes Sanga, una de las más acreditadas agencias de viajes de aventura de España descubrió en Dolpo, un territorio prácticamente desconocido por viajeros occidentales perteneciente al reino de Mustang, huellas de un Yeti en la nieve fresca, una larga hilera de pisadas que fotografió con minuciosidad. Un rastro –en suma-  que sus compañeros de expedición, gentes del lugar, calificaron rotundamente como pertenecientes a este singular homínido, eslabón perdido del hombre con sus antepasados.

Ahora, "Por primera vez, un equipo de expedición de montañismo del ejército ha detectado huellas misteriosas de la bestia mítica Yeti", pude leer en la cuenta oficial de Twitter de la Dirección General de Información Pública del Ejército Indio.

Las huellas fueron detectadas el pasado 2 de abril cuando los militares iniciaban la subida al monte Makalu,  de 8.485 metros de altitud  y que pretenden conquistar la segunda semana de mayo.

Mientras se aclimataban en el Campo Base de Langamale Kharka, a 4.000 metros de altura, los soldados pudieron tomar tres fotografías de las supuestas pisadas de este misterioso simio. Medían 81 por 38 centímetros. Los militares recogieron suficientes pruebas fotográficas y vídeos que piensan entregar a los expertos en la materia tras conquistar la quinta montaña  más alta del mundo.

Los militares indios precisaron que el Yeti no se había dejado ver en esa zona desde 1951 cuando el explorador británico Eric Shipton pudo obtener las huellas de este esquivo ser en un glaciar del Everest. Para los escépticos fueron tan sólo huellas de un oso.  Mi amigo César Pérez de Tudela, célebre montañero y aventurero, pudo ver uno a primeros de octubre de 1974. Y lo tiene claro:
“Sí, es cierto, lo confieso. Yo vi algo, vi al Yeti. No se puede decir de otro modo” –me dijo.

No era ningún oso ni otro animal parecido, te puedo asegurar que he visto osos, gorilas, dragones de Komodo y los mayores antropoides que pueblan la Tierra en todos los continentes

El encuentro que detallo con precisión en mi libro IN-CREÍBLE tuvo lugar en el cañón del Gadaki, en la base del Anapurna, en las entrañas de Nepal. “Venía de regreso de una subida infernal. Al llegar al campamento base, a 6.200 metros, me encuentro con que habían muerto dos hombres de una expedición italiana, Raba y Miller. Estaba solo, absolutamente solo en plena montaña. En la bajada, ya anocheciendo, me adentré en un bosque denso. Al mirar al camino, vi cómo se me cruzaba una forma humanoide, desnuda, completamente antropomorfo y de un pelaje más bien rojizo que negro. Me atravesaron sus ojos, dos ojos grandísimos, situados en aquella cabeza y que relucían en la oscuridad.”

César Pérez de Tudela

Aquel misterioso ser tendría más de dos metros de altura y caminaba erguido. Tras obsequiar al montañero español con una mira de arriba abajo, dio un par de zancadas y se adentró en la espesura del bosque.

No era ningún oso ni otro animal parecido, te puedo asegurar que he visto osos, gorilas, dragones de Komodo y los mayores antropoides que pueblan la Tierra en todos los continentes. Yo creo, humildemente y después de tantos y tantos años de experiencia, que allí enfrente tuve al Yeti, al abominable hombre de las nieves.”

Y yo me lo creo.  No puedo dudar ni de la experiencia ni de su desinteresado relato que guardó celosamente durante años por pudor. Su observación coincide extraordinariamente con la que un año antes protagonizó el barón de Cotopaxi, en el bosque de Lete, del Kali Gandaki, en Nepal, tras fracasar en su intento solitario de ascender el Annapurna.

¿Por qué no es posible que un homínido de extraordinarias dimensiones haya logrado adaptarse a las duras condiciones del Hilamalaya y sobrevivir hasta nuestros días?

Considerado un ser legendario de la mitología tibetana y nepalí, algunos expertos lo vinculan a una especie de orangután que habitó los montes Himalaya hace millones de años, y otros a una especie de oso.

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