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Guía mágica de los pirineos

Miércoles 21 de Mayo, 2014

Además de excelente investigador de toda clase de hechos insólitos, el autor de «50 lugares mágicos de los Pirineos» (Cydonia, 2014), obra de la que extractamos este reportaje, ejerció durante más de una década como guía de montaña en varias vertientes pirenaicas, de modo que conoce a la perfección los lugares de poder, las milenarias tradiciones paganas, los hechos misteriosos, las apariciones fantasmales, las construcciones templarias y cátaras o las leyendas que «adornan» esta cordillera montañosa que abarca territorios de Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco, Francia y Andorra.

Situado a 2.000 metros de altura, tendremos que acceder al valle de Nuria por medio de un tren cremallera que escala la montaña, o bien a través de las múltiples sendas que existen para acceder al mismo. Según la leyenda, San Gil enterró en este enclave pirenaico todas sus pertenencias, incluida una talla de la Virgen que hizo con sus propias manos, y que se descubrió en 1079 gracias a un buey. El extraño comportamiento del animal y el golpeteo insistente con una de sus patas delanteras en una pared de piedras, hizo que los pastores retiraran algunas lajas, descubriendo en un hueco la imagen de la Virgen de Nuria, la cruz que llevaba el santo, la campana con la que llamaba a oficio a los pastores y la olla de cobre con la que preparaba la comida. Todos estos objetos fueron trasladados por las autoridades eclesiásticas a dependencias parroquiales, pero la talla de la Virgen desaparecía de su nueva ubicación y retornaba al sitio donde fuera hallada, dando a entender que quería estar allí donde había sido encontrada por el astado animal, de modo que se construyó en ese mismo lugar una primera capilla para su adoración y contemplación.

Pero como en otros muchos santuarios, en el de Nuria también se practicaba un pagano rito de fertilidad. Consistía en lo siguiente: las mujeres que pretendían quedarse encinta debían colocar la cabeza dentro de la olla de cobre del anacoreta San Gil, mientras el marido tañía la campana de este santo varón. Vendrían tantos hijos como veces el padre hacía sonar la campana. Ahora bien, en el valle existía otra forma de pedir descendencia, empleando un menhir sacralizado conocido por el nombre de «la roca de San Gil» o «de Nuria». El monumento megalítico destacaba por una cruz de hierro hincada en su parte superior, modo habitual de cristianizar un elemento pagano. Las mujeres acudían por miles para frotar su órgano sexual contra la piedra a fin de propiciar la descendencia. El menhir de Nuria, también llamado «La creu d’Enriba» (La cruz de Enriba), obtuvo tanta fama como «elemento fecundante» que los monjes del santuario lo acabaron trasladando a la capilla del santo, en el interior del recinto sagrado, protegiéndolo por unas verjas para que las mujeres no se acercaran al mismo. En su antigua ubicación se colocó una columna de piedras con una cruz encima forjada en hierro, para marcar el lugar donde se encontraba esta «Piedra de la Virtud».

Cómo llegar: saldremos de Ripoll por la carretera N-152, circulando por la misma unos 15 kilómetros, hasta alcanzar la población de Ribes de Freser, donde recomiendo tomar el tren cremallera que nos llevará a Nuria.

Localización GPS. Tren cremallera en Ribes de Freser: 42º 18’ 31,25”N–2º 10’ 17,33”E (estación). Santuario de Nuria: 42º 23’ 48,29”N–2º 9’ 13,33”E (para senderistas)… (Continúa en AÑO/CERO 287).

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