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PATAGONIA MÁGICA

Lunes 20 de Junio, 2011
AÑO/CERO

Carlos G. Tutor y Olga Canals

En el folclore de algunos países abundan leyendas sobre las apariciones de gnomos, duendes, elfos, hadas y otros seres, protagonistas de relatos que han pasado de generación en generación, quizá porque dichas historias trascienden lo legendario y poseen un poso de verdad. Los autores han viajado hasta la Patagonia argentina para hablar con los protagonistas de estas fascinantes experiencias, comprobando que los «elementales» no sólo habitan en el imaginario popular, sino también en determinados enclaves marcados por el misterio.

Nada más llegar a El Bolsón, un pueblo al norte de la Patagonia argentina, un cartel avisa al viajero desprevenido: «Aquí lo mágico es natural». La frase no es gratuita, ya que son muchas las personas que aseguran haber tenido encuentros con seres extraños en esta zona. Claudio Giovannoni, un poeta de la localidad, es uno de esos privilegiados testigos. Cuando le preguntamos por su experiencia, nos contó que había visto cómo estas enigmáticas criaturas se mimetizaban con las raíces: «A veces, caminando por algún sendero, he podido contemplar espíritus del bosque. En realidad, sólo ves una especie de manchas grisáceas o amarronadas que pasan ante ti. Al final, se funden en una forma tridimensional, como un pedazo de raíz, y desaparecen».

Según nuestro informante, en ocasiones estos elementales se muestran en forma de luz porque en el fondo son energía. Únicamente cuando se materializan, adoptan la forma típica de un gnomo o un hada: «Son como un huevo luminoso blanquecino. Una vez, uno de esos ‘;huevos’ salió volando del interior de mi cabaña, que estaba cerrada. Se desplazaba por el aire y desapareció en el bosque. Estas luces aparecen en cualquier lugar: en una casa, entre los árboles… Aparecen y, cuando fijas la vista en ellas, desaparecen de golpe. Son ‘;eléctricas’, tienen una luminosidad similar a una estrella que hubiera ‘;bajado’ del cielo».

En El Bolsón las alusiones a los seres mágicos se encuentran en cualquier rincón: en los carteles y puntos de información del pueblo o en los nombres de comercios, bares, senderos y accidentes naturales. También en el Bosque Tallado, una floresta que ardió años atrás y en cuyos troncos los artistas de la localidad representaron duendes y otras «míticas» criaturas.… (Continúa en AÑO/CERO 251).

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