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La ruta de la Escuadra y el Compás

Miércoles 27 de Abril, 2011
No sabemos con exactitud cuándo llegó la masonería a España, pero podemos atrevernos a señalar un momento histórico para apuntar sus primeros pasos, la invasión de los ingleses de la isla de Menorca. Diversos especialistas aseguran que no es hasta 1728 cuando se forma la primera logia española. De lo que no hay duda es de las numerosas señales masónicas que permanecen en las más importantes urbes españolas. En Barcelona, especialmente.
El primer gobernador militar de Menorca, el coronel Richard Kane (1660-1736), tras invadir la isla balear ordena el fin de la Inquisición. Es casi seguro que entre la oficialidad británica, incluido el propio Kane, una gran parte de ellos fueran masones. A partir de entonces, desde la bella isla mediterránea se extienden, en un breve espacio de tiempo, las primeas logias por la Península Ibérica.

Las grandes ciudades del momento, Barcelona, Madrid, Cádiz y el enclave británico de Gibraltar, ya cuentan en la tercera década del siglo XVIII con varias logias masónicas.

Con el paso del tiempo, especialmente durante los gobiernos absolutistas, como los de Felipe V –presionado por el papa Clemente XII–, Fernando VII y principalmente el general Franco, gran parte de las huellas masónicas existentes en las poblaciones españolas desaparecieran. No obstante, en algunos casos lograron mantenerse, de forma críptica, a la vista de unos pocos que conocían sus herméticos símbolos.

En estas páginas vamos a centrarnos en Barcelona, una de las más importantes ciudades en las que se conservan destacadas huellas masónicas. Por la Ciudad Condal pasean vecinos o turistas que, en la mayoría de ocasiones, pasan multitud de veces junto a símbolos o enclaves masónicos sin saber reconocerlos.

Los símbolos más antiguos

Descartando algunos símbolos o restos que posiblemente se hallen en edificios particulares del barrio gótico, las señales más antiguas que hacen referencia a los masones o constructores medievales pueden verse en los muros exteriores de la catedral gótica de la Ciudad Condal. En su parte posterior, muy cerca del ábside y a la altura de la medieval Casa dels Calonges (siglo XIV), actualmente edificio perteneciente a la Generalitat, podemos observar símbolos relacionados con la masonería: escuadras, compases y demás útiles relacionados con los constructores góticos. En una de las ventanas de la parte posterior de la catedral, justo delante de la casa ya mencionada, observamos una pequeña y recia ventana con un antiguo compás y una fecha que indica que fue grabado en la piedra a principios del siglo XVII.

Muy cerca, frente al fortificado Palacio del Lugarteniente, y bajo la misteriosa mirada del inmenso unicornio que parece vigilar el enclave, podemos ver, en uno de los oscuros muros de la catedral, una serie de símbolos de la masonería constructora que están situados, y no creemos que sea una simple casualidad, detrás de la que fue la capilla de San Felipe y San Jaime.

Ambos apóstoles fueron, en tiempos medievales, como bien dice el especialista Xavier Casino, patrones del gremio barcelonés de arquitectos, picadores y pulidores de piedra, unificados en un solo gremio en el siglo XV.

En esos muros, por poco que nos fijemos, se hallan diferentes agrupaciones de tres círculos o puntos. Un símbolo de reconocimiento entre la masonería. Uno de los grupos se encuentra en el interior de una lápida muy visible y con una inscripción datada en 1740, que al parecer perteneció a la familia gremial de los Esteve. Los otros grupos tripunteados son más antiguos.

(Continúa la información en ENIGMAS 185).

Miguel G. Aracil
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