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Tepoztlán: una puerta dimensional en méxico

Sábado 18 de Octubre, 2014

Enclavado en el conocido popularmente como Valle Sagrado, Tepoztlán es uno de los lugares más enigmáticos del planeta, pues son habituales los avistamientos de OVNIs –que han sido fotografiados en numerosas ocasiones– y los encuentros con humanoides y entidades fantasmales. Estos fenómenos suceden, además, en un entorno mágico donde todavía se practican milenarios ritos chamánicos y abundan los enclaves sagrados como cenotes, grutas e incluso una pirámide.

Esta mágica población, de enorme belleza, destaca por una serie de rocas que adornan sus montañas, y que parecen haber sido labradas por las manos de un artesano. Al caer la tarde, semejan cambiar de forma y no es rara la aparición de esferas luminosas que «brincan» de cerro en cerro. Para los habitantes de Tepoztlán ésta es la forma mediante la cual se comunican los enigmáticos montículos.

Visitar este pueblo es una maravillosa aventura en la que se conjugan bellezas naturales y el misterio en estado puro: exuberante vegetación, pozas de agua y cavernas, junto a apariciones de entidades sobrenaturales, avistamientos de OVNIs y la pervivencia de chamanes y curanderos tradicionales, conocedores del poder sanador de las hierbas. De entre todos los accidentes naturales de Tepoztlán destaca Xicún, más conocido como «el Cerro del Enano», pues semeja un bebé boca arriba mirando al firmamento, a la espera de la llegada de sus «padres». Según una leyenda prehispánica, es la representación de un niño-duende que hace compañía al hijo del viento.

Suelo viajar habitualmente a Tepoztlán para pasar unos días de descanso, y allí he sido testigo de fenómenos anómalos de difícil explicación. En varias ocasiones he tenido la oportunidad de contemplar esferas de luces multicolores que parten del interior de los cerros. Pero mi experiencia más increíble en este lugar consistió en el avistamiento de un OVNI lenticular de unos treinta metros de diámetro que brillaba con gran potencia muy cerca de donde me encontraba. Mi corazón comenzó a latir más rápido que nunca, al tiempo que me quedaba paralizada, sin mover un solo músculo, contemplando el maravilloso espectáculo.

El artefacto volador parecía un ser vivo. Brillaba con refulgencias amarillas y naranjas y dejaba a su paso un rastro de luz azul. La luminosidad del OVNI no se reflejaba en el entorno, sino que se concentraba únicamente en sí mismo, prueba de que estaba ante una aeronave dotada de una tecnología de ciencia ficción. ¡Majestuoso! No encuentro mejor descripción para referirme al avistamiento de aquel enorme No Identificado flotando sobre los cielos tepoztecos. Cuando ocurrió el fenómeno, la noche del 20 de abril de 2000, ya conocía más relatos sobre las apariciones en la zona de esta «nave de plasma», como veremos a continuación. Pero nunca pensé que yo misma me iba a convertir en testigo de su existencia. 

NAVES DE PLASMA ANTE NOSOTROS

Carlos Díaz en un contactado con seres de otro mundo que reside en Tepoztlán, donde ha vivido infinidad de encuentros cercanos con OVNIs, llegando a fotografiarlos en varias ocasiones. Una noche, estaba en su casa acompañada por mi marido e hijos, cuando vi un alacrán en medio de la sala. Inmediatamente avisé a todos los presentes, y Carlos, raudo y veloz, lo atrapó con un frasco de cristal, depositándolo fuera de la vivienda. Este hecho nos causó cierta inquietud, así que decidimos que había llegado el momento de regresar al hotel donde nos alojábamos. En el momento que estábamos saliendo de la casa de Carlos Díaz, a eso de las nueve de la noche, «algo» me hizo girar la cabeza, observando claramente un objeto volador de potente luminosidad amarillenta y de forma lenticular, idéntico a los No Identificados fotografiados por Díaz repetidas veces. Inmediatamente di la voz de alarma. Carlos volvió a entrar en la vivienda para buscar unos binoculares, mientras yo trataba de desenfundar mi videocámara. Sin embargo, la aeronave desapareció antes de que pudiera grabarla. En ese preciso instante se fue la luz en todo Tepoztlán y, acto seguido, unos objetos voladores luminosos de distintos colores salieron del cerro, realizando las más sorprendentes cabriolas aéreas. Se unían en un solo objeto y luego volvían a separarse… (Continúa en AÑO/CERO 292)

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