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Lilith, los oscuros orígenes

Jueves 23 de Marzo, 2017
La demoniaca mujer que abandonó a Adán, se enfrentó a Dios y todavía encarna la maldad y la lujuria. Por: Paco González
Lilith, la diosa de la oscuridad

La mitología hebrea es de una riqueza abrumadora, pues sus relatos sobre la Creación contienen una babel de historias sobre antiquísimas divinidades disfrazadas de hombres y mujeres en apariencia corrientes, pero también de ángeles y demonios, de monstruos e híbridos. Y aquí surge Lilith, la que fue la primera esposa de Adán; o sea, la mujer que compartió el Paraíso con el primer hombre creado sobre la Tierra antes de que Eva irrumpiese en aquel idílico escenario… y antes de que el paraíso se nos negase por el dichoso pecado original.

La historia se cuenta en el primero de los libros del Antiguo Testamento, el Génesis, que también es el primer libro de la Torá y del Tanaj o biblia hebrea. El problema surge cuando leemos ciertos versículos cuyo sentido no termina por quedar claro. De ahí que el significado de dichos textos admita diversas interpretaciones y haya sido motivo de discusiones y especulaciones desde los primeros siglos de nuestra era. Para muestra, un botón: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). Lo que nos interesa es la segunda parte del versículo –varón y hembra los creó–, porque este episodio concreto es anterior a la creación de Eva, que no aparece en escena hasta Génesis 2:22. La conclusión más lógica tras leer Génesis 1:27 es que Dios fabricó una compañera para Adán antes de crear a Eva, posibilidades ambas sobre las que los rabinos y cabalistas hebreos han gastado saliva y papel desde hace mucho tiempo. Quien nos interesa ahora es Lilith, la interpretación rabínica popularizada por el folklore hebreo que la sitúa junto a adán en el paraíso y el porqué de que fuera demonizada nada más poner los pies en aquel jardín primigenio.

Así presentan su interpretación sobre antiguos textos rabínicos que hacen Robert Graves y Raphael Patai en su obra Los mitos hebreos: «Algunos dicen que Dios creó al hombre y a la mujer a su propia imagen el mundo; pero señalan que Eva no existía todavía. Entonces, Dios había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres vivientes. Cuando desfilaron ante él en parejas, macho y hembra, Adán –que era ya como un hombre de veinte años– sintió celos de su amor, y aunque intentó copular con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. Por ello exclamó: ‘¡Todas las criaturas menos yo tienen la pareja adecuada!’, y rogó a Dios que remediara esa injusticia. Dios formó entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro. De la unión de Adán con este demonio-hembra, y con otro como él llamado Naamá, hermana deTúbal Caín, nacieron Asmodeo e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad».

Vayamos por partes: ¿Por qué Lilith? ¿De dónde salen ese nombre y el inquietante personaje que designa?

Es seguro que los judíos desplazados a Mesopotamia tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén –suceso que dio lugar al exilio y cautiverio de los hebreos en Babilonia (586 hasta 537 a. C.)– conocieron de primera mano los hechos culturales de la sociedad que les había «acogido», de igual modo que lo haría un emigrante actual. Finkel subraya que la mayoría de tablillas halladas en Ur eran «material escolar», esto es: su lectura y aprendizaje estaban al alcance de los hijos e hijas de los emigrados hebreos. De ahí que se sostenga que los escribas del Génesis se inspiraron en dichos textos a la hora de componer el primer libro del Antiguo Testamento. La conclusión era y sigue siendo lógica: los redactores del Génesis y otros libros de la Biblia se basaron en aquellas historias a la hora de escribir las Sagradas Escrituras.

Hay consenso académico en que el personaje de Lilith también nació en Sumeria: «El nombre Lilith procede del término asirio-bailónico lilitu, ‘demonio femenino o espíritu del viento’, que formaba parte de una tríada mencionada en los conjuros babilónicos. Con anterioridad aparece como ‘Lillake’ en una tablilla sumeria encontrada en Ur, que contiene el relato de Gilgamesh y el sauce. Aquíse trata de un demonio hembra  que habita el tronco de un sauce cuidado por la diosa Innana (Anat) en las orillas del Éufrates. La etimología popular hebrea parece haber derivado Lilith de layit, noche; y por eso a menudo se interpreta a Lilith como un monstruo nocturno y peludo, cosa que también sucede en la tradición popular árabe. Los hijos de Lilith se llaman ‘lilim’. En el Targum Yerushalmi, la bendición sacerdotal de Números 6, 26 se convierte en: ‘¡Que el Señor te bendiga en todos tus actos y te guarde de los lilim!’»

Así pues, los antiguos cabalistas hebreos pusieron a una mujer en el paraíso bíblico, junto a Adán y antes de que Dios creara a Eva. Pero algo se torció. Aquella mujer, de nombre Lilith, abandonó a su compañero y se enfrentó a Dios y a sus ángeles, lo que le valió una terrible condena. Pero la sombra de Lilith es alargada, tanto que se proyecta hasta nuestros días. Muda de grandes artistas y objeto de estudio de insignes pensadores, Lilith escapó del mito para alcanzar lo más parecido a la vida eterna, oscureciendo a Eva, su sumisa rival en el Edén, y ascendiendo a lo más alto del pedestal de las diosas paganas. 

 

Lee el reportaje completo sobre "Lilith, la diosa de la oscuridad", de Francisco González en el nº 321 de la revista AÑO/CERO

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