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«Resucitan» la Tumba de Cristo en Jerusalén

Miércoles 22 de Marzo, 2017
La Tumba de Cristo ya luce restaurada en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Tras diez meses de trabajos, hoy se presenta al público la restauración de la cúpula y el Edículo que protegen la Tumba de Jesucristo, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. La responsable de las obras, Antonia Maropoulou, confirmó el lunes 20 de marzo la finalización de los trabajos y la retirada de los últimos paneles que cubren la zona de obras en el epicentro de la Iglesia del Santo Sepulcro

La restauración ha servido para recuperar el lugar más sagrado del Cristianismo  que presentaba serias fallas estructurales después de tantos años expuesta a la humedad y al humo de las velas. La construcción  del Edículo, se había mantenido intacta hasta 1009, cuando el excéntrico califa Hakim la destruyó casi en su totalidad. Fue reparada parcialmente por un monje denominado Robert, pero cuando los Cruzados llegaron a la ciudad en torno al año 1099, la iglesia se reconstruyó sólo con la mitad de sus dimensiones originales, y así ha llegado hasta nuestros días. Ahora ha sido equipada, también,  con un sistema de resistencia para evitar el riesgo de ser destruida por un terremoto.

"Ahora se puede ver el color y la textura, las inscripciones, los frescos", dijo la responsable de las obras.

Desde entonces, solo se han llevado a cabo restauraciones parciales y es ahora cuando se completa una labor integral, tras un acuerdo entre los tres Custodios responsables de su mantenimiento: el greco-ortodoxo, el armenio apostólico y el católico romano.

Además del visible lavado de cara de todo el exterior del armazón, destaca como novedad la cruz greco-ortodoxa sobre lo alto de la cúpula, recién pulida, que no existía antes de la rehabilitación. "Es un símbolo que estaba en el proyecto original del Edículo pero no se puso porque las leyes otomanas prohibían exponer cruces en lugares públicos", declaró a Efe el franciscano y arqueólogo, Eugenio Alliata.

También se ha abierto una ventana dentro del habitáculo donde está el lecho de Jesucristo que ahora permite a los visitantes ver la piedra original de la cueva donde se socavó la tumba, aunque no han trascendido  los resultados del estudio que Frederik Hiebert, arqueólogo de  National Geographic Society realizó aprovechando las obras de restauración y que dieron lugar a múltiples especulaciones acerca de si podría haber antiguas pintadas dejadas en la cueva por los primeros peregrinos ya sea alrededor de la roca o en el suelo, debajo de la rotonda; «tal vez garabatos de ¡Ha resucitado!»

Otros rumores son más evocadores y nos dan qué pensar, como el sugerido por el escritor y periodista Juan Arias, autor de Jesús, ese gran desconocido quien cree que numerosos cristianos temen que los científicos puedan revelar algún misterio, como encontrar restos del cadáver del Nazareno.  Esta circunstancia haría tambalear la piedra angular de la fe cristiana: la resurrección.

Por eso no es extraño que, tras la aproximación científica a la tumba de Cristo, algunos teólogos se hayan apresurado a precisar que la resurrección habría sido más bien simbólica, significaría que la vida no acaba con la muerte. La Iglesia oficial y ortodoxa del Vaticano, sin embargo, sigue defendiendo la resurrección de Jesús en “cuerpo y alma”.

Los trabajos han consistido en una limpieza pormenorizada de las láminas de mármol que cubrían el Edículo y en reforzar su estabilidad para que garantice la protección de la cueva con el lecho. Los bloques dañados del armazón han sido reparados, del mismo modo que se han cubierto las grietas con pegamento, rellenado fisuras y reforzado soportes para un "monumento que durará para siempre"

El equipo restaurador ha contado con una financiación total de 6 millones - el doble de los 3 millones presupuestados -, con un 80% procedente de donaciones del exterior,

Moropoulou se ha mostrado satisfecha con los trabajos y pide ahora a "la comunidad cristiana que lo mantenga", incluidos los millones de peregrinos que recibe cada año y que dejan velas encendidas próximas a la estructura, lo que ha dañado y ennegrecido progresivamente el mármol. 

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