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La catedral ocultista de Sevilla

Viernes 31 de Agosto, 2012
Es una de las construcciones góticas más hermosas e imponentes de la geografía española. Construida a comienzos del siglo XV, pocos saben que la catedral de Sevilla es un edificio hermético cargado de una rica, sutil y enigmática simbología garante de numerosos secretos de la historia de la ciudad. José Manuel García Bautista y Jordi Fernández Cabrera nos desvelan en su último trabajo, Guía Secreta de Sevilla. Esoterismo en la catedral –La Máquina China Editorial, 2008– todos sus misterios.

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Sevilla, año 1401. La ciudad empieza a reponerse de una epidemia de peste. Uno de los fallecimientos más destacados es el del arzobispo, don Gonzalo de Mena. Es en estos años cuando en un cabildo presidido por el deán don Pedro Manuel se decide construir la catedral. El 8 de julio de 1401, a la salida del cabildo, uno de sus participantes afirmó: “Hagamos una iglesia tan grande, que los que la vieren acabada nos tengan por locos”. Al término de su construcción, la archidiócesis de Sevilla poseía un templo que ocupaba 23.457 m2, rodeado por 157 columnas con sus cadenas.
Aunque su gótico es decadente, la simbología que atesora no tiene nada que envidiar al gótico más puro… Se trata de la tercera catedral más grande del mundo, tras las de San Pedro de Roma y San Pablo de Londres, en cuanto a superficie edificada.
Pero, ¿quiénes fueron los artífices de esta magna obra? ¿Quién se esconde detrás de las marcas de cantero o en las figuras de sus gárgolas? Sus artífices son desconocidos para el pueblo profano; seguramente estuvieron los llamados carpinteros o masones y los constructores sabios. Conocemos el nombre de uno de ellos: Lorenzo Mercadante de Bretaña, un personaje enigmático relacionado con el Temple.
Las puertas principales de la catedral son las siguientes: la de San Cristóbal –Puerta del Príncipe–; la Concepción; la del Nacimiento o San Miguel; Epifanía o Puerta de los Palos; Puerta del Bautismo; Puerta de la entrada en Jerusalén o Puerta de Campanillas, y Puerta de la Ascensión.
Siete puertas. Siete son los agujeros de la cabeza –dos ojos, dos oídos, dos fosas nasales y una boca– que conectan la parte del cuerpo, que nos capacita para conocer –el cerebro– con el exterior. Siete formas de entrar al almacén de la sabiduría; siete son los días de la semana; las etapas de la vida del hombre se dividen en periodos de siete años; siete los pasos que, según la alquimia, son necesarios para lograr la Gran Obra; siete son los chakras del cuerpo…
Como vemos, el número siete tiene muchos valores cabalísticos. ¿Casualidad que la catedral sevillana se construyera con siete puertas? En cuanto al número de éstas hay más. Si a las siete sumamos las dos secundarias –las del Lagarto y las del Sagrario– ya tenemos nueve. En la numerología cabalística, el nueve es el número de la obra concluida, implica el fin de una y el comienzo de otra.
José Manuel García Bautista y Jordi Fernández Cabrera

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