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Cartas de los espíritus

Miércoles 30 de Noviembre, 2016
No se trata de un poltergeist reciente, pero es tan extraordinario –uno de los más misteriosos y documentados de la historia británica– que en la actualidad diversos investigadores siguen estudiándolo debido a sus características anómalas, como el contacto prolongado con un ente desencarnado y la emisión de infinidad de mensajes escritos. La principal protagonista del caso –Shirley Hitchings– desvela para año/cero su terrorífica experiencia desde una perspectiva actual.
Isabela Herranz

Una noche de enero de 1956, en el hogar de los Hitchings en Battersea (sur de Londres) sucedió algo muy raro: un fuego espontáneo en la cama de la hija mayor, Shirley, de 15 años, cuando ésta dormía profundamente. Ella huyó a tiempo de las llamas, pero sus alarmados padres no pudieron encontrar una causa que justificara dicho incendio. Aunque eliminaron todas las cajas de cerillas que había en la casa, unos días después se produjeron nuevos fuegos y también empezaron a escucharse extraños golpes por toda la casa. Así empezó un extraordinario caso de poltergeist caracterizado por los típicos golpeteos y destructores movimientos de objetos, pero sobre todo por su prolongada duración en el tiempo –12 años– y por las comunicaciones escritas supuestamente dictadas por un ente desencarnado que infestaba la vivienda.

El abogado Alan Murdie, miembro de la Sociedad para la Investigación Psíquica (SPR por sus siglas en inglés) y actual presidente del Club de los Fantasmas está especialmente intrigado por este caso, sobre el que recientemente ha dado una conferencia en la SPR: «Escuché hablar por primera vez de las ‘cartas de los muertos’ a Andrew Green, fallecido en 2004, que en su día efectuó una investigación del caso para el diario New Chronicle. Le costaba creer que las manifestaciones hubieran persistido tanto tiempo y fueran tan atípicas», explica Murdie, que ha reeditado un libro esencial de Andrew Green que estaba descatalogado: Ghost Hunting: A practical guide.

REAPARECE LA PROTAGONISTA
Lo increíble es que Shirley Hitchings ha reaparecido después de tantos años de silencio por su parte y por la del espíritu que le dictaba las cartas, que se desvaneció del todo cuando ella se casó y se marchó de la casa familiar en 1968. A raíz de la publicación en 2013 del libro The Poltergeist Prince y del que es coautora junto con el escritor e investigador psíquico James Clark, Shirley ha vuelto a difundir su historia en diversos medios de comunicación, entre ellos la cadena de televisión ITV.

Durante una entrevista que concedió a AÑO/CERO nos reveló que «todavía no sabe explicar qué pasó.

Cuando el espíritu se marchó me sentí feliz de olvidarme del asunto y seguir con mi vida. Pero cuando leí un artículo de James Clark sobre Donald (el espíritu) y yo en la revista Fortean Times, lo volví a recordar de nuevo y deseé aclarar las inexactitudes de ese artículo. Contacté con James y entonces me propuso que escribiera mi historia. He asumido toda la experiencia y ahora puedo decir que tengo una respuesta y un final que me hace feliz». Aunque no nos ofrece esa respuesta, lo cierto es que, gracias al libro, el caso es uno de los mejor documentados de la historia. Shirley aportó para la obra material que guardaba su familia (sobre todo notas), sus propios recuerdos y muchas de las cartas que consiguió recuperar de diversos archivos, en especial del «baúl de los recuerdos» de Harold Chibbett (1900-1978), investigador de lo paranormal fascinado por el espiritismo que empezó a estudiar su caso cuando éste atrajo la atención mediática. «Chibbett sentía curiosidad por saber hasta qué punto todo giraba en torno a Shirley. Era cauto y de mentalidad abierta, pero sobre todo empático y comprensivo con ella y su familia.

En la mayoría de los casos de poltergeist la gente está asustada y no entiende lo que está pasando. El apoyo de Chibbett probablemente favoreció que las comunicaciones con el espíritu se prolongaran tanto en el tiempo», explica Christopher Laursen, historiador canadiense de las ciencias y religiones modernas, así como investigador del fenómeno poltergeist interesado en comprender cómo los sucesos de este tipo afectan a la vida de las personas y repercuten en la cultura popular.

Pero volvamos a 1956 y veamos qué pasaba en el número 63 de Wycliffe Road, donde vivía Shirley Hitchings y su familia, integrada por su padre Walter (conductor de metro de 48 años); su madre Catherine (51 años), que sufría de osteoartritis; su abuela paterna Ethel, enfermera y comadrona jubilada; y un hermano adoptivo de Ethel varios años mayor que ella. Estos últimos vivían en la planta de arriba, mientras que en la de abajo Shirley compartía el dormitorio de sus padres, que se cerraba con llave por la noche por miedo a que el sonambulismo que padecía la chica pudiera provocarle algún accidente grave. ¿Tendría que ver tal falta de intimidad y libertad con los extraños eventos que allí se desencadenaron? ¿Tal vez con el hecho de que, nada más cumplir los 15 años, Shirley tuviera que dejar la escuela para empezar a trabajar de cortadora de patrones en un gran almacén?

Lee el artículo completo en el nº 317 de AÑO CERO

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