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LOS FANTASMAS DEL HOSPITAL DE CÓRDOBA

Viernes 18 de Septiembre, 2015
El Centro de Salud Carlos Castilla del Pino, en Córdoba, es epicentro de una serie de apariciones de espectros, algunos de los cuales han llegado a comunicarse con varios testigos. Dos colaboradores de la revista han entrevistado a pacientes y empleados de dicho centro hospitalario que se han topado con fantasmas. Por José Luis Hermida Álvarez y Francisco Gallardo Martín

En la Feria de Córdoba no se hablaba de otra cosa: «Han vuelto, de nada ha servido derribar el antiguo hospital y volverlo a levantar de nuevo. Están aquí otra vez. Han regresado a su antigua casa. Los mismos fantasmas del pasado». Era la conversación que más se repetía en aquellos días entre los círculos sanitarios de la hermosa ciudad de Córdoba.
Como no podía ser de otra manera, esos rumores se fueron extendiendo por la localidad andaluza hasta llegar a nosotros. El «protagonista» de dichos comentarios es el Centro de Salud Carlos Castilla del Pino, un flamante hospital reconstruido recientemente que, tras permanecer 30 años cerrado, volvía a reabrir sus puertas al servicio de los ciudadanos de la capital. Desde entonces no han dejado de suceder fenómenos extraños en muchos de sus pasillos y dependencias. Eran tantas las evidencias que decidimos tomar un primer contacto in situ para valorar lo que hasta entonces sólo eran habladurías.  
Paco Gallardo, uno de los autores del presente reportaje, reside en Córdoba, de modo que fue el encargado de la primera toma de contacto con los empleados del centro de sanitario. Además, por su condición de psicólogo, era la persona idónea para escuchar los relatos de aquellos que afirmaban haberse topado con lo insólito.

PRESENCIAS DEL «OTRO LADO»
A pesar de su habitual escepticismo, Gallardo se convenció de la sinceridad de los testigos. Cuando nos encontramos para iniciar las investigaciones, sacó de su cartera un puñado de folios en los que había plasmado todos los testimonios a los que había accedido hasta ese momento. Recalcó, en primer lugar, la amabilidad y convencimiento que mostraron las personas que habían tenido a bien compartir con él sus experiencias. Según Paco, eran testimonios muy sólidos.
Paco Luque es celador del centro hospitalario. Junto con otros empleados del servicio de mantenimiento, cada día abre las puertas y enciende las luces. Sin embargo, no hace demasiado tiempo se llevó una sorpresa mayúscula: «Entré por un pasillo y, justo en el corredor de enfrente, vi a través del cristal la silueta de una mujer anciana vestida con un camisón blanco. Tenía el pelo corto y estaba de espaldas. Entonces yo pensé: ‘¿Pero qué hace esta mujer aquí, si todavía no se ha abierto el centro?’. De modo que me dirigí a ella diciéndole: ‘¡Señora, señora!’. Pero cuando llegué al principio del pasillo ya no la vi. Allí no había nadie. A los dos o tres días me volvió a pasar lo mismo, también en el mismo pasillo. Parecía que estuviera buscando algo»… (Continúa en AÑO/CERO 303).
 

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