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Terror en el cuartel

Sábado 27 de Septiembre, 2014

Espectros que levitan, luminarias voladoras, soldados que disparan contra presencias del más allá, alaridos de procedencia desconocida, muebles que se desplazan movidos por unas manos invisibles… Son algunos ejemplos de los hechos inexplicables que acontecen en diferentes instalaciones del Ejército a lo largo y ancho del territorio español. El autor de este reportaje ha entrevistado a los protagonistas de tales sucesos que, por primera vez, realizan declaraciones a un medio de comunicación.

Son innumerables los relatos sobre fenómenos paranormales que circulan de boca en boca en los cuarteles españoles. A veces, se trata de simples leyendas con el único fin de asustar a los novatos, pero en ocasiones son narraciones auténticas que generan miedo en los soldados que deben realizar guardias –sobre todo nocturnas– en el interior de las distintas instalaciones militares. Y es que los sucesos anómalos no entienden de uniformes…

Según he podido averiguar, es habitual que la tropa relacione dichos fenómenos con el suicidio de algún recluta o con soldados fallecidos en la Guerra Civil española (1936-1939). Para la confección de este reportaje he entrevistado a un buen puñado de militares que han tenido la fortuna o la desgracia de toparse frente a frente con el misterio, algunos de ellos no en una, sino en varias ocasiones. «He llegado a pasar miedo más de dos y tres veces», me contaba S. D., soldado destinado en la Base Aérea de Getafe (Madrid) que fue testigo de varios hechos insólitos en el citado acuartelamiento.

 

EL HOSPITAL MALDITO

Pero empecemos nuestro particular periplo por otra base aérea, en este caso erigida en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz y considerada la más importante de todas las existentes en el centro de la península Ibérica. En la misma permaneció un importante contingente de la Fuerza Aérea de EE UU hasta 1996, año en el que pasó a estar controlada exclusivamente por el Ejército del Aire español. A su paso, los estadounidenses dejaron una auténtica ciudad, con viviendas, centros de recreo e incluso un hospital actualmente en desuso, que constituye el epicentro de sorprendentes fenómenos paranormales, como el que protagonizó una patrulla que realizaba una ronda de vigilancia frente a dicho edificio.

Los militares se sorprendieron al comprobar que las luces de unos baños situados en la planta baja estaban encendidas, puesto que hacía años que no había conexión eléctrica en la abandonada construcción. Por tanto, decidieron entrar a fin de comprobar si alguien había manipulado la red eléctrica. Buscaron por todas las estancias, pero no encontraron a nadie, así que se marcharon no sin antes apagar el interruptor. Poco después, cuando pasaban de nuevo junto al edificio, observaron que en esa ocasión permanecía encendida la luz de una habitación de la segunda planta. Todavía más nerviosos que la oportunidad anterior, procedieron a subir, esta vez junto a un perro de vigilancia que los acompañaba habitualmente. 

El animal, asustado, se resistía a avanzar, al tiempo que unos ruidos de procedencia desconocida atormentaban a los militares. De pronto, todos escucharon el típico sonido de la puesta en marcha de un ascensor, a pesar de que en teoría no debería funcionar. El elevador se paró en la segunda planta, abriéndose frente a C., uno de los soldados… (Continúa en AÑO/CERO 291).

 

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